Las versiones de Cenicienta: por qué casi todas acaban en venganza
Hay más de 300 Cenicientas y en casi todas las malas pagan: piedras del cielo, ojos arrancados, carne salada servida a una madre. La que perdona a sus hermanastras es la rara.
¿Cómo acaba Cenicienta? Con un zapato de cristal que entra sin esfuerzo, una boda en palacio y dos hermanastras perdonadas. Ese final lo conoce todo el mundo, y es el más raro de todos. A finales del siglo XIX una folclorista inglesa reunió 345 versiones de Cenicienta de medio mundo [1], hoy se habla de más de un millar [2], y en casi ninguna salen bien paradas las que la hicieron dormir entre la ceniza.
En una, unas palomas les sacan los ojos el día de la boda. En otra, a la madrastra le llueven piedras del cielo. En otra le sirven de cena a su propia hija. Hace un par de años conté aquí la verdadera historia de Cenicienta por sus orígenes; esta vez quiero recorrer las versiones por donde casi nadie mira, que es el final, porque si el cuento va de una chica buena que asciende, cuesta entender que tantas veces acabe en venganza, y que la versión famosa sea justo la que no la tiene.
Todas estas Cenicientas, una detrás de otra y con sus finales, están en el vídeo La historia real de la Cenicienta: hay más de 300 versiones (y casi ninguna perdona).
¿Cuál es la Cenicienta más antigua que se conoce?
La primera chica que pierde un zapato y acaba casada con un rey se llama Ródope, y su historia transcurre en Egipto. La dejó por escrito el geógrafo griego Estrabón hace unos dos mil años, delante de la tercera pirámide de Guiza, a la que llamaban la tumba de la cortesana [3]. Mientras ella se bañaba, un águila le arrebató una sandalia a la criada que le guardaba la ropa, voló hasta Menfis y la dejó caer en el regazo del rey, que estaba impartiendo justicia al aire libre. Al rey le llamó la atención la forma de la sandalia, y todavía más lo raro de cómo había llegado hasta él. Mandó buscar a su dueña, la encontraron en Náucratis, una ciudad de comerciantes griegos en el delta, se casó con ella y, cuando murió, le dieron esa pirámide por tumba [3].
Estrabón no dice cómo se llamaba el rey. Lo dice dos siglos después Eliano, que lo llama Psamético y añade que a la muchacha la buscaron por todo Egipto [4]. El propio Estrabón presenta la historia como una fábula que cuenta la gente. El folclorista D. L. Ashliman avisa de que en ella no hay madrastra ni hermanastras [5]. Tampoco hay baile. Pero ya está lo que no se va a mover en dos mil años, un zapato que viaja solo y un rey que busca a una mujer por el tamaño de su pie.
El final de Ródope parece feliz, y dentro de la fábula lo es. Fuera de ella hay otro. Heródoto, cuatro siglos antes que Estrabón, habla de la misma mujer (la llama Rodopis) sin ponerle ningún águila ni ninguna sandalia. Para él era una esclava tracia, compañera de esclavitud de Esopo, el de las fábulas, a la que el hermano de la poeta Safo liberó pagando una fortuna, y que se quedó en Egipto ganándose la vida como cortesana; dice además que se equivocan quienes le atribuyen la pirámide [6]. Así que la Cenicienta más antigua que conocemos era una mujer comprada y vendida, y la historia del zapato es, o eso me parece a mí, lo que la gente le inventó para darle un final mejor que el suyo.
¿Cómo termina Ye Xian, la Cenicienta china?
Para encontrar una Cenicienta completa, con madrastra y con castigo, hay que irse al sur de China unos ochocientos años más tarde. La escribió Duan Chengshi, un funcionario de la dinastía Tang que murió en el 863, en una colección de rarezas, el Youyang zazu [7]. Cuenta que se la oyó a Li Shiyuan, un antiguo criado de su familia que venía de las cuevas de Yongzhou, y la sitúa antes de los Qin y los Han [7] [8].
Ye Xian es hija de un jefe de cueva, lista y hábil trabajando el oro. Al morir el padre, la madrastra la manda a por leña a sitios peligrosos y a por agua a pozos hondos. Un día pesca un pez de dos pulgadas, con las aletas rojas y los ojos dorados, y lo cría hasta que se hace más largo que un hombre. La madrastra se pone la ropa vieja de la chica para engañarlo, lo mata con un cuchillo escondido en la manga, se lo come (el texto añade que sabía el doble de bien que un pescado corriente) y entierra las espinas bajo el estiércol [7]. Un hombre de pelo suelto baja del cielo y le dice a Ye Xian dónde están. Desde ese día, los huesos del pez le dan todo lo que pide, oro, perlas, ropa y comida.
En la fiesta de la cueva se presenta con una túnica de plumas de martín pescador y unos zapatos de oro. Su hermanastra comenta que se parece mucho a su hermana, Ye Xian sale corriendo y pierde un zapato. Ese zapato acaba vendido al rey de Tuohan, en un reino de islas. Es tan pequeño que no le cabe a ninguna mujer, ni a la de pie más menudo. Cuando ella aparece con los dos puestos, dice el texto, tiene el aspecto de una criatura del cielo [7].

Ahora el final. La madrastra y su hija murieron allí mismo, golpeadas por piedras voladoras. La gente de la cueva se compadeció de ellas, las enterró en una fosa de piedra y la llamó la Tumba de las Mujeres Afligidas, y con el tiempo quien quería tener una hija iba a pedirla allí, y siempre se le concedía [7]. Tampoco el rey sale bien parado. Durante un año pide joyas a las espinas sin medida, al siguiente dejan de responder, las entierra en la orilla con cien medidas de perlas para cuando se le subleven las tropas, y una noche se las lleva la marea [7]. Lo último que quedaba de aquel pez, que tiene todo el aire de ser la madre muerta, se lo traga el mar por la codicia de un rey.
Hay quien sostiene que el criado que se la contó a Duan pertenecía al pueblo zhuang del sur de China y que aquí está el origen asiático del cuento. Es una interpretación razonable, aunque el texto no lo dice [9].
La gata Cenicienta de Basile: ¿una Cenicienta asesina?
Nápoles, hacia 1634. Giambattista Basile publica en napolitano Lo cunto de li cunti, y en su primera jornada aparece «La gatta cennerentola», la gata de la ceniza [10]. Se llama Zezolla, tiene una madrastra que la odia y una maestra de costura que la quiere mucho, o eso parece. La maestra le enseña a librarse de la madrastra: pedirle un vestido viejo del arcón grande y, cuando meta la cabeza para buscarlo, dejar caer la tapa de golpe, que se romperá el cuello. Zezolla lo hace [10].

Después convence a su padre de que se case con la maestra, y la maestra, en cuanto se ve casada, saca a seis hijas que tenía escondidas y manda a Zezolla a la cocina, a dormir junto al fuego. De ahí el mote. La ayuda le llega de una palomita de las hadas de Cerdeña, que le manda un dátil; Zezolla lo planta, crece una datilera y ella le canta para que se quite sus galas y la vista a ella. En la fiesta pierde un chapín, el zapato alto con suela de corcho que se llevaba en Nápoles, y cuando el rey hace que se lo prueben todas las mujeres del reino, el chapín salta solo a su pie, como el hierro corre al imán [10].
¿Y el castigo? Las seis hermanastras se vuelven a casa de su madre reventando de envidia y admiten que es un loco quien lucha contra las estrellas [10]. Eso es todo. En Basile la sangre la pone la heroína, al principio, por consejo de quien luego la traiciona, y nadie le pide cuentas.
¿Por qué perdona la Cenicienta de Perrault?
París, 1697. Charles Perrault publica «Cendrillon, ou la petite pantoufle de verre» en sus Histoires ou contes du temps passé [11]. Es la versión que te sabes, con el hada madrina, la calabaza que se vuelve carroza, los ratones que se vuelven caballos, la medianoche y un par de pantuflas de cristal, las más bonitas del mundo.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/75/Clouzier_-_1697_-_Cendrillon.pngLo del cristal tiene su propia historia. Durante mucho tiempo se repitió que Perrault había escrito vair (piel de ardilla) y que alguien lo cambió por verre, cristal, que en francés suena igual. Esa sustitución se atribuye a Balzac y a Littré en el siglo XIX, y no se sostiene, porque todas las ediciones publicadas en vida de Perrault dicen verre [12]. El zapato de cristal es a propósito, y quizá por eso, por ser lo más imposible del cuento, le encaja solo a ella.
Llega el final. Las dos hermanas se echan a sus pies para pedirle perdón por todo lo que le han hecho. Cendrillon las levanta, las abraza, les dice que las perdona de corazón, se las lleva a vivir a palacio y ese mismo día las casa con dos grandes señores de la corte [11]. Entre los grandes finales de este cuento, es el único sin venganza. Perrault escribía para los salones, donde nadie dormía entre la ceniza, y de su versión, la más rara, sale la que hoy conoce el mundo entero.

¿Qué cambió en la Cenicienta de los Grimm entre 1812 y 1819?
En 1812, los hermanos Grimm publican «Aschenputtel», el número 21 de sus Kinder- und Hausmärchen [13]. Aquí no hay hada. La madre, antes de morir, le pide a la niña que plante un arbolito sobre su tumba, y en él se posan dos palomas blancas que le traen los vestidos y unos zapatos de oro. El príncipe, harto de que se le escape, manda untar la escalera con pez, y en un escalón se queda pegado el zapatito [13].

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/26/Otto_Ubbelohde_-_Aschenputtel.jpgCon el zapato en la mano, el príncipe se presenta en la casa, y la madrastra hace algo que no hace ninguna otra. Le da un cuchillo a la mayor y le dice que se corte el talón, que duele un poco pero qué más da, que va a ser reina. La hija obedece, aguanta el dolor y se va a caballo con el príncipe. Al pasar junto a la tumba, las palomas cantan que hay sangre en el zapato, el príncipe mira abajo y la devuelve, y con la segunda, que se ha cortado los dedos, pasa lo mismo [13]. Así termina la versión de 1812, con dos hermanastras cojas y ninguna ceguera.
La ceguera llega siete años después. En la segunda edición, de 1819, los Grimm añaden un párrafo nuevo. El día de la boda, las hermanastras acompañan a la novia a la iglesia, una a cada lado. Las palomas les sacan un ojo a cada una a la entrada y el otro a la salida [5]. En la edición de 1857 el cuento cierra diciendo que así, por su maldad y su falsedad, quedaron castigadas con la ceguera para el resto de su vida; esa edición convierte además el arbolito en un avellano y cambia el orden de los cortes, de modo que la mayor se corta el dedo y la segunda el talón [14].

Lo normal sería pensar que los cuentos se suavizan con el tiempo, que la versión antigua era la cruel y luego llegaron los buenos modales. Con esta Cenicienta pasó al revés, porque los Grimm tenían el cuento y lo hicieron más cruel al reeditarlo. A la Caperucita Roja original le ocurrió lo contrario: los libros le quitaron un final en el que la niña se salvaba sola.
¿Cuál es la versión más cruel de Cenicienta?
Aun así, los Grimm se quedan cortos. En cuanto se sale de Francia y de Alemania, los finales empeoran. En Irlanda, en «Fair, Brown, and Trembling», la hermana mayor empuja a la heroína al mar y se la traga una ballena; cuando todo se descubre, el padre mete a la culpable en un barril con provisiones para siete años y la echa al agua [15]. En Grecia, en la versión que recogió Geldart en 1884, tres hermanas acuerdan comerse a la que deje caer el huso, se le cae a la madre y las dos mayores se la comen. La pequeña no prueba bocado y guarda los huesos, y de ellos le salen los vestidos. Al final, el príncipe manda traer a las hermanas y las hace pedazos [5]. En Islandia, en una de las versiones que resumió Cox, queman a la hermanastra, hacen con sus cenizas unas gachas que se come la reina (su madre) y después la queman también a ella [1].
Luego está Tấm Cám, la Cenicienta vietnamita, que Cox incluyó con el número 68 a partir de los cuentos que había publicado A. Landes en 1886 [1]. En el resumen de Cox los nombres van al revés que en la versión vietnamita de hoy, así que uso los actuales, Tấm para la heroína y Cám para la hermanastra. La madrastra cocina el pez de Tấm, un gallo le revela dónde están las espinas y un cuervo lleva su zapato al palacio. Cám tala el árbol de areca con Tấm encima y la mata, pero ella renace en otras formas y vuelve. Ya reina, le dice a Cám que para ser tan bella como ella hay que meterse en agua hirviendo. Cám se mete y muere.

Tấm sala su carne y se la manda de regalo a la madrastra, que se la come creyendo que es cerdo. Un cuervo se posa en el tejado y canta que la madre se está comiendo a su hija, y ella no le hace caso hasta que, al terminar, encuentra la cabeza [1]. Andrew Lang, en la introducción al libro de Cox, comparó esta venganza con la de Tiestes [1], y la mitología griega ya conocía esa clase de banquetes desde el mito de Tántalo. Hay incluso una versión cham, la número 69 de Cox, con el mismo final, solo que la madre encuentra la mano con el anillo [1].
A mí es la Cenicienta que más miedo me da de todas, y lo curioso es que se trata de la misma historia que la de Ye Xian, con su pez, sus espinas escondidas y su zapato perdido. El cuento cruzó la frontera con todas sus piezas, castigo incluido. Para quien quiera asomarse al otro lado de esa frontera, en el blog hay un repaso a los dioses vietnamitas y al mito del dragón y el hada.
¿Cuántas versiones de Cenicienta hay?
A finales del siglo XIX, una mujer inglesa, Marian Roalfe Cox, decidió contarlas. En 1893 la Folk-Lore Society de Londres publicó su libro con introducción de Lang. En él resumía y tabulaba 345 variantes de Cenicienta y de dos cuentos hermanos, Catskin y Cap o' Rushes [1]. Cada Cenicienta iba a una ficha con los mismos apartados: la heroína maltratada, la ayuda de la madre muerta, la fiesta, el zapato, la prueba y el castigo.

El recuento no se paró ahí. En 1951 la folclorista sueca Anna Birgitta Rooth estudió unas setecientas en The Cinderella Cycle, y hoy se habla de más de un millar registradas [2]. Los folcloristas ordenan la de Cenicienta propiamente dicha en el tipo ATU 510A, y al lado ponen el 510B, el de Piel de asno, la hija que huye de su padre [5]. Puestas en fila, se ve enseguida lo que se repite. El zapato y la prueba están casi siempre, y a veces el zapato llega solo, por el aire o de mano en mano. La ayuda viene casi siempre de la madre muerta o de lo que queda de ella, sea el pez, los huesos o el árbol sobre la tumba. El hada madrina de Perrault es una excepción tardía. Esa madre que sigue cuidando desde la tumba tiene parientes en otros folclores, como la muñeca que la madre de Vasilisa le deja al morir en la leyenda de Baba Yaga. Lo que más cambia de una versión a otra es el final de las villanas, y casi nunca es suave.
¿Por qué casi todas las Cenicientas acaban en venganza?
La respuesta no está escrita en ninguna de ellas, pero yo la veo así. Durante siglos esta historia la contaron sobre todo quienes sabían lo que era vivir con una madrastra, servir en una casa que no era la suya o dormir junto al fuego. Para ellos, el zapato era la mitad de la justicia, y la otra mitad era ver pagar a quien te había hecho daño. Las piedras que llegan volando, las palomas y la carne salada no eran crueldad gratuita, eran el final que pedía quien escuchaba.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/43/Gustave_dore_cendrillon4.jpgLa Cenicienta que se hizo famosa, la que eligió Disney, es justo la que se salta esa mitad, la de un escritor de la corte que contaba cuentos en los salones. Es una buena historia, pero es la excepción entre mil. La próxima vez que alguien te diga que los cuentos antiguos eran más crueles, se le puede dar la razón con un matiz, porque esa crueldad no la puso nadie por capricho, la pusieron quienes más la necesitaban. ¿Con qué final te quedas tú, con el perdón de los salones o con las piedras que caen del cielo?
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la Cenicienta original?
No hay una sola. La más antigua con el zapato perdido es la de Ródope, que cuenta Estrabón hace unos dos mil años. La primera completa, con madrastra, hermanastra, prueba y castigo, es la china de Ye Xian, escrita antes del año 863.
¿El zapato de Cenicienta era de cristal o de piel?
De cristal. El texto de Perrault de 1697 dice «verre». La idea de que era «vair», piel de ardilla, es una hipótesis del siglo XIX que no aguanta el cotejo con las ediciones publicadas en vida del autor.
¿Quién escribió Cenicienta?
La versión famosa es de Charles Perrault (1697). Antes la había contado Giambattista Basile en Nápoles, y después la publicaron los hermanos Grimm (1812), con un final mucho más duro.
Fuentes y referencias bibliográficas
- Cox MR. Cinderella: three hundred and forty-five variants of Cinderella, Catskin, and Cap o'Rushes, abstracted and tabulated. Introducción de Andrew Lang. Londres: Folk-Lore Society; 1893.
- Elbaz AE. Reseña de: Dundes A, editor. Cinderella, a folklore casebook. Ethnologies. 1984;6(1-2):156.
- Strabo. Geography, libro XVII, 1.33. Jones HL, traductor. Cambridge (MA): Loeb Classical Library; 1932.
- Claudio Eliano. Varia historia, libro XIII, 33.
- Ashliman DL. Cinderella: folktales of Aarne-Thompson-Uther type 510A. Pittsburgh: University of Pittsburgh [citado 2026 Nov 5].
- Heródoto. Historia. Libros I-II. Schrader C, traductor. Madrid: Gredos; 1977. Libro II, 134-135.
- Duan Chengshi. Youyang zazu, continuación, libro 1. China, antes del 863.
- Waley A. The Chinese Cinderella story. Folklore. 1947;58(1):226-38.
- Beauchamp F. Asian origins of Cinderella: the Zhuang storyteller of Guangxi. Oral Tradition. 2010;25(2).
- Basile G. La gatta cennerentola. En: Lo cunto de li cunti, jornada I, 6. Nápoles; 1634-1636.
- Perrault C. Cendrillon, ou la petite pantoufle de verre. En: Histoires ou contes du temps passé. Avec des moralitez. París: Claude Barbin; 1697.
- Cendrillon. En: Encyclopædia Universalis. París [citado 2026 Nov 5].
- Grimm J, Grimm W. Aschenputtel. En: Kinder- und Hausmärchen, t. 1. Berlín: Realschulbuchhandlung; 1812. N.º 21.
- Grimm J, Grimm W. Cinderella. En: Kinder- und Hausmärchen. 7.ª ed. Gotinga: Dieterich; 1857. N.º 21. Traducción de DL Ashliman.
- Curtin J. Fair, Brown, and Trembling. En: Myths and folk-lore of Ireland. Boston: Little, Brown; 1890.