La Santa Muerte la diosa de los desamparados.

La Santa Muerte la diosa de los desamparados.
Cuando los españoles llegaron a Mesoamérica se encontraron un profundo culto hacia la muerte y los muertos, un culto que intentaron destruir, pero al parecer no lo lograron.

En la historia de la cristiandad, las imágenes relacionadas con la muerte existen, generalmente representada como una calavera o un esqueleto completo, la muerte es tratada, como un asunto de tipo sombrío, que tiene como finalidad moralizar y adoctrinar, esta manera de tratar la muerte se expresa con la frase memento mori.

Memento mori significa “recuerda que morirás", una frase que tiene su origen en la antigua Roma, y que se volvió famosa por Tertuliano, un temprano apologista cristiano de la ciudad de Cartago. Tertuliano contaba la historia de un esclavo que caminaba detrás del general que lo había capturado en la batalla y según él, el esclavo le gritaba al General:

”Respice post te! Hominem te esse memento! Memento mori!"

Que traduciría como:

“¡Mira detrás de ti! ¡Recuerda que no eres más que un hombre! ¡Recuerda que morirás!".

Cómo podemos ver esta manera de enfocar la existencia no es exactamente alegre; y esta actitud hacia la muerte se extendió a lo largo del arte cristiano y, cuando esta presente actúa como una manera de expresar la fugacidad de la vida terrenal. Un ejemplo famoso en el mundo de la pintura es el San Francisco en Oración de Caravaggio, terminado aproximadamente en 1606, y que se encuentra en el Museo Cívico de Cremona en Italia.

Sna Francisco en oración una de las formas de representar a la muerte en la pintura religiosa, el memento mori.
Sna Francisco en oración una de las formas de representar a la muerte en la pintura religiosa, el memento mori.

Pero no solo la pintura contó con la presencia de esta actitud, el memento mori también esta presente en el mundo de la arquitectura, ejemplo de ello son la Capilla de los Huesos en Evora, Portugal, el Osario de Sedlec en la República Checa, y la Cripta de los Capuchinos en Roma.

Osario en la cripta de los Capuccinos en Roma, una aplicación en la arquitectura del memento mori.
Osario en la cripta de los Capuccinos en Roma, una aplicación en la arquitectura del memento mori.

Todas estas imágenes y construcciones, nos presentan la muerte desde una perspectiva pesimista y oscura, entendiendo la mortalidad como pérdida.

Es por eso entendible “el horror” de los primeros monjes católicos, aquellos que acompañaron a los conquistadores en su labor “civilizadora” a través de Mesoamérica: ya que en este territorio existía una rica cultura que no sólo celebraba la muerte, sino que además parecía venerarla y adorarla.

Con celebraciones y fiestas dedicados a recordar a los niños y a los adultos muertos, en las que se les recordaba a través de ofrendas y procesiones.

En Mesoamerica exisitían varias fiestas que veneraban a los muertos, la fiestas del miccailhuitontli y el uey mica ilhuitl, estaban destinadas a venerar a los niños y a los adultos muertos respectivamente.
En Mesoamerica exisitían varias fiestas que veneraban a los muertos, la fiestas del miccailhuitontli y el uey mica ilhuitl, estaban destinadas a venerar a los niños y a los adultos muertos respectivamente.

Además cuando los conquistadores lograron aplacar a los indígenas mesoamericanos, el imperio con mayor poderío en estas tierras era el mexica, el que había desarrollado un elaborado culto a los dioses de la guerra y de la muerte debido a su naturaleza militar y expansionista.

La imagen de la calavera era entonces comúnmente representada en aquellas deidades relacionadas con la muerte y el inframundo.

Las deidades del inframundo azteca son Mictlantecuhtli el señor del inframundo y Mictlantecacíhuatl, su esposa.
Las deidades del inframundo azteca son Mictlantecuhtli el señor del inframundo y Mictlantecacíhuatl, su esposa.

Deidades que a pesar de su apariencia monstruosa desde la perspectiva europea, no tenían una naturaleza esencialmente maligna, sino más bien dual. Una muestra de concepción en un ciclo continuo de destrucción y creación.

Los monjes y conquistadores aturdidos de lo que encontraron, y en base a su concepción del mundo, resumieron todo en una palabra:

Diabólico.

Por ello, se pusieron como objetivo expulsar al diablo de estas pobres almas, esto por supuesto, significaba erradicar todo rastro de sus viejas y paganas costumbres.

Esta idea ya había funcionado con éxito antes, en toda la Europa pagana.

Aunque si nos atenemos a los hechos, la iglesia no había tenido tanto éxito en desterrar las costumbres paganas de Europa. Si en verdad lo hubiese tenido, no celebraríamos la Navidad, y no tendríamos nuestras casas decoradas con coloridos árboles en esta fecha. Luego está la festividad de Pascua. Y no podemos olvidar la Noche de Brujas. Además de el hecho de que muchos de los dioses y diosas paganos locales se sincretizaron con los santos católicos romanos y continuaron siendo adorados.

Incluso los días de la semana con sus nombres nos recuerdan la contra-influencia pagana, el lunes consagrado a la Luna, el martes consagrado a Marte, el miércoles a Mercurio, el jueves a Jupiter y el viernes a Venus.

Pero todo esto no importaba, ya que los conquistadores españoles estaban empeñados en borrar todo rastro de lo que veían como una religión salvaje y adoradora del diablo. Y lastimosamente casi lo lograron por que la cultura de los aztecas fue llevada a la clandestinidad.

Pero no para siempre...

Entra en acción Enriqueta Romero, doña Queta, considerada como la guardia de la muerte y responsable del resurgimiento del culto de Nuestra Señora de la Santa Muerte desde el 2001, Santa Muerte, para abreviar.

El culto a la Santa Muerte se había desarrollado durante varias generaciones, pero por lo general se hacían en privado, fuera de las miradas indiscretas de la Iglesia Católica local.

La Iglesia ya había hecho algunas concesiones a las viejas costumbres; una de ellas es obvia en las festividades del Día de los Muertos, que habían sido sincretizadas con la celebración cristiana de triduo de todos los santos.

A principios del siglo XX, un caricaturista político mexicano llamado José Guadalupe Posada recupero la imagen de la calavera, en una sátira social y como representación de la igualdad que tenemos todos ante la muerte, en la forma de su intemporal Catrina.

Pero fue en 2001, en el que una ama de casa terminaría encabezando uno de los nuevos movimientos religiosos de más rápido crecimiento en el mundo cuando abrió su santuario al público. Lo instaló afuera de su casa, ubicada en el distrito de Tepito, un sector de la Ciudad de México conocido por estar asociado con todo aquello que se denomina ilegal. En el corazón de este santuario hay una efigie de tamaño natural; adornada con joyas finas, y ropa que se cambia de manera ritual.

La Iglesia Católica Mexicana no se ha tomado la presencia de esta imagen como algo divertido, incluso ha convocado a sus feligreses a entregar las imágenes de La Santísima, como un manera de evitar la evolución del culto.

A pesar de ello, actualmente se estima que una proporción significativa de la población de México venera a la Santa Muerte, algunos como una santa católica más, otros como una diosa por derecho propio.

La Estatua de la Libertad hizo una promesa:

¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres
Vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad
El desamparado desecho de vuestras rebosantes playas
Enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades a mí
¡Yo elevo mi faro detrás de la puerta dorada!"
Traducción del soneto: The New Colossus de Emma Lazarus (1883)

Una promesa que tal vez no se cumpla del todo.

¿Qué promete la santa muerte?

Dadme a vuestros vendedores ambulantes,
Vuestros taxistas, falsificadores, y gente de la calle,
prostitutas, carteristas, pequeños traficantes y miembros de pandillas.
Dadme a vuestros niños de la calle encarcelados, perseguidos y abandonados.
Dadme a vuestra comunidad GLBT
Dadme todo lo que vuestra sociedad rechazaría.
Y yo, a su vez, los bendeciré a todos".

Si miras su figura compuesta de un esqueleto en tamaño natural, y ataviada con joyas y vestidos, puede parecer temible.

Pero no te dejes llevar por las apariencias, la Santa Muerte no hace nada más que ofrecer bendiciones, protección, y a veces, incluso milagros. Toma las ofrendas; y cada Santa Muerte tienen una ofrenda favorita, eso si estas nunca son tentaciones oscuras; “La Flaquita” como también le llaman sus devotos, no exige sacrificios de sangre humana o animal.

Pide poco, algo de licor, algo de cannabis, tal vez tabaco, o siete velas de colores; debes conocer los gustos particulares de tu Santa Muerte específica.

Pero “La Niña Blanca” es, en definitiva, completamente benevolente.

El culto de la Santa Muerte acepta varias de las concepciones polémicas que aun no reconoce la Iglesia Católica: el matrimonio homosexual y el uso de los anticonceptivos por ejemplo.
El culto de la Santa Muerte acepta varias de las concepciones polémicas que aun no reconoce la Iglesia Católica: el matrimonio homosexual y el uso de los anticonceptivos por ejemplo.

Quizá es por ello que la fe en su imagen ha crecido tanto. Se estima que tiene millones de seguidores en todo el mundo, y algunos creen que esa estimación es algo conservadora.

Lo que si es seguro, es que mientras haya masas pobres, cansadas y acorraladas, la veneración por esta imagen seguirá creciendo y extendiéndose...

Fuentes consultadas:

  • Olmos, J. G. (2012). La Santa Muerte: La virgen de los olvidados. Debolsillo.
  • Ruiz, C. R. (2011). Historia y actualidad del culto a la Santa Muerte. El cotidiano, (169), 51-57.
  • Fragoso, P. (2011). De la" calavera domada" a la subversión santificada. La Santa Muerte, un nuevo imaginario religioso en México. El Cotidiano, (169), 5-16.