Hades y el inframundo griego

Hades y el inframundo griego
Viajamos al inframundo griego y conocemos su disposición y características.
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Cuando hablamos del inframundo, pensamos en un sitio oscuro y tétrico, generalmente localizado en las profundidades de la tierra, un sitio vacío y tenebroso, en el que los colores poco a poco se han perdido, un sitio que inevitablemente asociamos con la idea de la vida después de la muerte. Y precisamente así es como los antiguos griegos entendían al inframundo el reino de los muertos en donde Hades, uno de los hermanos de Zeus, y quizá uno de los dioses menos conocidos gobernaba junto con su esposa Perséfone. Y es precisamente de Hades, sus dominios y algunos huéspedes ilustres de quienes hablaremos en los próximos episodios.

Bienvenido a mitos y más un podcast sobre mitología universal, con el que espero compartir diversos mitos y leyendas de todo el mundo. Si deseas decidir sobre que tema sea el que analicemos en los próximos episodios, puedes hacer a través de la cuenta de instagram del podcast, en donde iré compartiendo algunas de las imágenes de este episodio. Sin más que añadir comenzamos con el mito.

Hades el dios del inframundo griego acompañado de Cerbero.
Hades el dios del inframundo griego acompañado de Cerbero.

Los dominios oscuros del inframundo estaban gobernados por Hades, una deidad que aunque tenía bastante importancia en la mitología griega, era poco adorada, al punto que la mayoría de los autores no reportan que haya tenido un templo en su honor, esto debido a que los griegos por lo general tenían miedo de referirse a la muerte, ya que consideraban que esto podría actuar como una invocación de la misma.

Y es por ello que de Hades hermano de Zeus, que obtuvo el dominio sobre los reinos del inframundo tras el fin de la Titanomaquia, se conoce más bien poco, se sabe que tras el reparto de los dominios en conjunto con Zeus y Poseidon, vivió apartado de los demás, y se involucró poco en los asuntos de los mortales, cuyos destinos no le importaban, ya que no eran de su incumbencia. También debemos entender que Hades era el dios del reino de los muertos y no de la muerte en sí, este último papel le pertenecía a Tánatos, uno de los multiples hijos de Nyx, una de las deidades primordiales asociadas con la noche.

Pero Hades cuyo nombre significa el que no es visible, tenía dominio sobre las profundidades de la tierra, sitio en donde se concentran grandes riquezas, y que permite el crecimiento y desarrollo de las cosechas, por lo que también era llamado Pluto el rico o el que concede riqueza, y fue en este papel y termino que los romanos terminaron absorbiendo a esta deidad, a la que llamaron Pluto, sobre todo debido a que los romanos no contaban en su mitología con un dios encargado de la muerte de manera específica.

Conociendo sobre Hades, y entendiendo que no era un enemigo de la humanidad, si no incluso una deidad que podía conceder riqueza podemos abordar las historias y leyendas que circundan a su vasto y lúgubre territorio, el inframundo, la tierra de los muertos.

La cual sin lugar a dudas se hallaba en algún lejano lugar bajo la tierra, aunque el acceso al inframundo, su ubicación exacta la manera en que las sombras de los muertos llegaban hasta estas tierras variaron a lo largo de las diversas tradiciones griegas, y de los autores que presentaban los mitos.

Así Virgilio, ubica en inframundo en las extensas redes de cuevas subterráneas, y en la Eneida, nos presenta a Eneas desembarcando en la costa de Cumas, cerca de la actual Nápoles, donde da inicio su viaje hasta esta tenebrosa tierra, para acceder a la misma debe completar una serie de rituales sagrados revelados por la Sibila, tras los cuales se le descubre la entrada.

La que se describe como una caverna profunda, cuya entrada se halla rodeada por un lago y un bosque de aspecto tenebroso, y de cuyo interior emanan vapores extremadamente venenosos que impiden que cualquier ave sobrevuele la zona.

Eneas y la Síbila Cumana. Pintura de François Perrier.
Eneas y la Síbila Cumana. Pintura de François Perrier.

Pero Eneas no fue el único héroe que tuvo que realizar una travesía hasta el inframundo, otro conocido personaje de la mitología griega es Orfeo, que cruza el umbral de la vida terrenal y viaja hasta los dominios de Hades con el fin de salvar a su amada esposa muerta, Eurídice, para llegar al inframundo Orfeo se dirige a Tracia, una zona que se encuentra en lo que correspondería a la actual Bulgaria y Turquía.

Odiseo, otro gran héroe, tiene que viajar aún más lejos; Homero localiza el inframundo no por debajo, sino fuera de los límites del mundo. Para llegar allí, Odiseo debe cruzar las aguas arremolinadas del océano, las corrientes que forman los límites exteriores del cosmos:

En la Odisea, se nos indica que el inframundo se halla más allá de los límites del río Óceano, en un sitio en que la luz del sol jamás resplandece, y sobre el que nunca existe un cielo estrellado.

Caronte representado por Gustave Doré.
Caronte representado por Gustave Doré.

En la República de Platón el inframundo parece existir en una dimensión completamente diferente. En el viaje de Er a través del inframundo se describe una vista desde la que puede ver tanto el cielo como la tierra.

A pesar de que la ubicación subterránea del inframundo, y su aspecto lúgubre y tenebroso, este no debe ser confundido con el concepto cristiano de infierno, esto debido a que el inframundo para los antiguos griegos y romanos, era en realidad todo un complejo sistema, que abarca la vida más allá de la muerte y que alberga a todos los muertos: los buenos, los malos y los intermedios, aunque el comienzo del viaje parece sea bastante infernal.

En los mitos más antiguos se considera que las sombras de los muertos tras abandonar su cuerpo terrenal, pasaban de manera directa hasta el inframundo, de tal manera que en la épica homérica no existe una sola mención a Caronte el barquero o a Hermes como acompañante papel que cumple en algunos mitos. En esta versión las sombras de los muertos cruzan de manera simple y sencilla cualquier barrera que se les interponga, ya que se retratan como seres livianos, el único problema que tienen para acceder al Hades, es que deben cumplir con los rituales funerarios adecuados, caso contrario quedan navegando en una especie de limbo sin pertenecer de manera definitiva a ese otro mundo, un ejemplo caro de esto es la aparición de Patroclo a Aquiles, quien como una sombra le indica cumplir con el entierro para al fin poder unirse con el resto de las sombras.

Hermes el dios mensajero, también ayudaba a los muertos a llegar hasta el Hades, en el papel de guía en el trayecto de las sombras hasta el barquero Caronte, en este papel el dios embaucador era conocido como Hermes psicopompo, un papel que se asocia con su carácter transgresor, ya que la mayoría de los inmortales preferían no tener contacto con la muerte y los muertos.

Posteriormente se incluyo a Caronte el barquero, un daimon o deidad menor, que se encargaba de trasladar a través de río Aqueronte (Estigia en algunas versiones) a las sombras que deseaban llegar al Hades.

La representación de Caronte es la de un viejo con ropa harapienta, que cobra una moneda para permitir el paso de los muertos en su barca, es por ello que los griegos enterraban a sus muertos con una moneda en su boca el óbolo de Caronte. Proviene de una deidad anterior de origen etrusco llamada Charun, mucho más terrible porque en esta versión el barquero era un bestia con un martillo que terminaba matando a sus víctimas.

El Aqueronte es solo de los 5 ríos que fluyen a través del inframundo, los otros son el Estigia el detestable, el Leteo el olvido, Flegetonte el ardiente, y Cócito el río de la lamentación.

Pero si piensas que tras haber atravesado el río Aqueronte la travesía de las sombras ha terminado, estás muy equivocado. Aún espera un juicio, que determinará en qué lugar del inframundo residirán eventualmente.

Aquellos cuyos pecados son imperdonables son arrojados al Tártaro, un lugar infernal donde Zeus encerró a los Titanes, en el que son forzados a trabajar en la oscuridad desoladora.

Los que han realizado hazañas heroicas van a Elíseo, o a la Isla de los Benditos, donde disfrutan de una vida (¿muerte?) de ocio:

Para la mayoría cuyas acciones se encuentran en el medio, aquellas que no son ni heroicas ni terriblemente malvadas, la muerte los reduce a la sombra de sus antiguos yoes.

Homero los deja deambulando por los Campos Asfódelos sin nada que hacer, y más tarde, Ovidio los traslada a la ciudad de Plutón, donde intentan recrear sin rumbo sus vidas anteriores.

¿Hay alguna salida? Algunas escuelas de misterio y filosofías grecorromanas -incluyendo la de Platón- sostenían que sí. Recordemos que hay cinco ríos que fluyen a través del Hades, uno de los cuales es el Lethe, el olvido.

¿Cuál es el precio de beber de las aguas del olvido?

Reencarnación.

Así que, a pesar de que el inframundo grecorromano ofrece algunos de los tormentos del Infierno, algunos de los placeres del Cielo, y en su mayoría solo tonos grises del Limbo, finalmente ofrece una salida.

Incluso aunque solo sea para volver a entrar.

Fuentes consultadas:

  • Winkler Martin. Underworld and afterlife. Disponible online en Archive.org
  • Moral, C. L. LA VIDA EN EL MÁS ALLÁ: EL HADES EN LA RELIGIÓN GRIEGA.
  • APA
  • Pinna, J. M. (2018). El Tártaro: Mas allá del inframundo. Clío: Revista de historia, (198), 70-71.