Fenrir el lobo que matará a Odín.

Fenrir el lobo que matará a Odín.
Fenrir el lobo es un personaje importante en el desarrollo los eventos finales de la mitología nórdica. Aquí exploramos su mito.

Escucha este podcast en: Spotify | Apple Podcasts | Google Podcast | Ivoox | Podimo |Spreaker | Himalaya | RSS

Imagina que eres un dios nórdico, un Aesir, famoso por ser él más justo de todos los dioses, el más valiente.

Un día Odín, «el padre todopoderoso, te envía a buscar a los hijos que Loki, el dios embaucador, ha procreado con una giganta en las profundidades de Jothunheim, tú vas en conjunto con otros dos dioses, y llevas contigo a los tres llamativos hijos de Loki, una serpiente gigante, una niña que tiene la mitad de su cuerpo en estado putrefacción, y un adorable cachorro, del que aún no sabes mucho, pero que llegará a ser un gran amigo tuyo, y por el que terminarás perdiendo una mano, quizá a veces debas realizar sacrificios enormes por el bien de la amistad, y tal vez a veces debas realizar sacrificio en contra de la misma…

Los antiguos habitantes del norte de Europa desarrollaron una serie de mitos llamativos e interesantes, todos reunidos alrededor de la idea del final de los tiempos, el Ragnarok, este evento cósmico en el que las diversas fuerzas de la mitología nórdica lucharán entre sí, para poner fin al orden del universo como lo conocemos, cuenta con varios actores importantes, uno de ellos es un ser con forma de lobo, cuyas fauces devoraran la mayor parte del mundo, y asesinará a Odín. Un ser monstruoso que fue encadenado por los dioses, para evitar que destruyera los nueve mundos, pero que tarde o temprano se liberará de sus cadenas y cumplirá su misión en el cosmos, una misión que tiene sabor a venganza, una dulce venganza tras la traición sufrida.

Bienvenidos a Mitos y más, un espacio en el que cuento mitos, leyenda y folclore de todo el mundo, historias desarrolladas por diversas culturas, en las que dioses heroes y sabios conviven, algunas increíblemente populares que seguramente has oido, pero que tiene trasfondo y orígenes que te sorprenderían, otras poco conocidas que probablemente no habías escuchado, pero que tiene mucho que decir.

Fenrir, cuyo nombre significa: “el que habita en los pantanos”, es quizá una de las criaturas más conocidas de la mitología nórdica, su papel en el fin de los tiempos es extremadamente importante, lo que queda demostrado por su representación en numerosas piedras rúnicas, y su amplia presencia en las fuentes literarias nórdicas antiguas.

Para entender quien es Fenrir y cuál es su papel en la mitología debemos, retroceder un poco en su línea familiar, y llegar hasta su padre Loki, el dios embaucador, que es la causa de todos los eventos buenos y malos de la mitología nórdica, y de quien ya hablaremos con más detenimiento en algún episodio posterior.

Loki tuvo en conjunto con Angrboda la gigante, 3 hijos.

Jormungandr una serpiente gigante que fue colocada por Odin en el mar que rodea el mundo, y que continúa ahi creciendo hasta llegar a morderse su cola, esperando el día en que pueda volver y cobrar venganza por su destino alejado del mundo.

Hela que es descrita como una hermosa mujer en la mitad de su cuerpo, siendo su otra mitad un cadaver en descomposición, y que reina en Helheim, el reino de los muertos, a donde son enviados aquellos difuntos cuya muerte no se ha producido en alguna gesta gloriosa.

Y Fenrir, el lobo, que a pesar de su apariencia hablaba con soltura la lengua de los dioses y los mortales, fue llevado por los Aesir a Asgard en donde decidieron criarlo con el fin de evitar que atacara los nueve mundos, sin embargo el pequeño cachorro, continuo creciendo con el paso de los días, de una manera bastante rápida, lo que provoco que los dioses tuvieran recelo en estar junto a él, solo un dios Tyr el valiente, continuo alimentado y jugando con el ya bastante grande cachorro.

Las profecías decían que Fenrir sería el responsable de traer el infortunio a los dioses, y al ver como continuaba creciendo, y debido a que a la velocidad que el lobo crecía no podía ser controlado, ni siquiera por el poderoso Thor, los dioses reunidos decidieron que la mejor opción para controlar al colosal perro, era encadenarlo.

Pero con qué tipo de cadena se podría contener al gigantesco lobo.

Crearon en sus forjas una cadena de gran tamaño con los mejores materiales, cuando las cadenas estuvieron listas, acudieron donde el lobo se encontraba y lo retaron a romper las cadenas, Fenrir, aceptó el reto como si de un juego se tratase, y dejó que los dioses lo encadenaran, los dioses sonreían al ver lo fácil que había sido convencer al feroz lobo, cuando terminaron de ponerle las cadenas sin embargo las risas terminaron, el lobo apenas tuvo que tensar sus músculos, para romper las cadenas, que parecían estar hechas de ramas secas. He roto vuestras cadenas les dijo el lobo, espero que no lo olviden.

Al día siguiente Fenrir feliz, narró a Tyr su victoria ante los otros Aesir. Y pregunto a su amigo sobre si los demás dioses le pondrían una nueva prueba, a lo que Tyr respondió que sin lugar duda, que se atrevía poner en juego su mano derecha en que tendría una nueva prueba.

El lobo continuaba creciendo, y su apariencia era cada día más feroz, los dioses decidieron entonces crear unas huevas cadenas fuertes y pesadas que las primeras, cada eslabón de estas nuevas cadenas era tan pescado que un hombre no habría podido levantarlo, y los dioses usaron para su construcción los mejores materiales que habían podido conseguir, hierro de las profundidades de la tierra mezclado con hierro caído del cielo. Los Aesir estaban tan orgullosos de su trabajo, que pusieron nombre a estas cadenas, las llamaron Dromi.

Acudieron entonces al sitio en el que Fenrir dormía, y lo volvieron a retar, diciéndole que si esta vez lograba escapar de las cadenas alcanzaría la fama en todos los nueve mundos, el lobo vio las nuevas cadenas, grandes y pesadas, y meditó un momento sobre si debería ponérselas o no, al final pensó que para alcanzar la gloria se necesitan tomar ciertos riesgos, y acepto el reto de los dioses.

Nuevamente dejo que los dioses lo encadenaran, nuevamente los dioses sonrieron, el lobo se levantó y estiró sus músculos, pero las cadenas resistieron, los dioses sonrieron aún más, el lobo comenzó a sacudirse y retorcerse, y tensó al máximo sus músculos, sus ojos resplandecían, y sus fauces eran terribles, los dioses estaban seguros de su victoria, pero justo en ese momento, las cadenas se rompieron, en mil pedazos que salieron despedidos en todas las direcciones.

Fenrir había vuelto a mostrar su poderío, y festejaba antes los ojos sorprendidos de todos los dioses, que no celebraban con él, incluso el propio Tyr, se mostraba receloso, algo que llamó la atención al lobo.

Odín se puso a meditar sobre qué medida se debía tomar ahora, analizó la situación y uso toda la sabiduría que había recibido del pozo de Mimir, pensó algunos días, mientras tanto el lobo seguía creciendo, después de mucho meditar encontró una solución, llamó a Skirnir, el mensajero de Frey, y lo envió a hablar con los enanos, ellos debían fabricar una cadena distinta de todas las que hasta el momento se habían fabricado, antes de partir Odín explicó a Skirnir que aceptará cualquier condición y precio que los enanos impusieran, sabía de antemano que la elaboración de la cadena no sería fácil.

Los enanos se sorprendieron sobremanera con la petición realizada por Skirnir, pero aceptaron el encargo, y reunieron los ingredientes para tan llamativa pieza, a saber fueron estos seis.

El sonido de los pasos de un gato.

Las barbas de una mujer.

Las raíces de una montaña.

Los tendones de un oso.

El aliento de un pez.

Y finalmente, la saliva de un pájaro.

Cuando los enanos terminaron su trabajo, entregaron a Skirnir una caja de madera en cuyo interior estaba Gleipnir, que es nombre que se le dio a esta cadena. La cadena en sí parecía una cinta de seda, blanda y suave al tacto, transparente y que no pesaba casi nada, cualquiera al verla pensaría en que era demasiado frágil para contener al monstruoso lobo.

Cuando Gleipnir llegó a Asgard, los dioses acudieron donde el lobo, y lo volvieron a retar, pero esta vez Fenrir sospechaba que una trampa se ocultaba en los sucesivos retos, y al ver la delicada cinta que Odín le presentó, se negó a ser encadenado, los dioses hicieron demostración de, poder de la cadena, tirando de ella y demostrando que era irrompible, pero el lobo no parecía interesado en romper una simple cinta, los dioses trataron de convencer a Fenrir de que se dejara atar, en primer lugar lo llamaron miedoso, pero el lobo no cedió, Odín entonces le prometió que si no podía liberarse de la cinta, los Aesir se entibian seguros y lo soltarían, pero el lobo siguió negándose, al final acepto ser atado por la cinta, si es que alguno de los Aesir colocaba una de sus manos en sus fauces, el lobo dijo que tomaría suavemente la mano, y que la misma sería liberada de su boca cuando fuera liberado, bien por haber roto la cinta, o bien porque los Aesir lo liberaran. Ninguno de los dioses se ofreció como voluntario inicialmente, luego Tyr, quien había cuidado del lobo desde cachorro acepto las condiciones de Fenrir, y coloco su mano en la boca del lobo. Fenrir fue atado, y trató de romper la cinta, se estiró, retorció, y tensó cada fibra de su cuerpo, pero la cinta no se rompió, es más, cada vez que la cinta se era tensada parecía volverse aún más fuerte.

Los dioses que miraban el espectáculo, pasaron de la risa a las carcajadas al ver que el gigantesco lobo no se podía liberar de las cadenas, todos los Aesir sonreían, todo menos uno, Tyr, cuya mano aún estaba en las fauces de Fenrir.

Fenrir dejó de moverse, esperando que los dioses lo desataran, pero los dioses siguieron riéndose ante el ahora impotente monstruo, Fenrir miró entonces a su amigo Tyr, y este le devolvió la mirada, cerró los ojos y movió la cabeza en un gestor afirmativo. Las fauces de Fenrir entonces se cerraron y cortaron la muñeca de Tyr.

El lobo enojado comenzó a tratar de morder a quienes estaban a su alcance, pero los dioses ya habían empezado a atarlo a dios enorme rocas que hundieron en las profundidades de la tierra, finalmente uno de ellos hincó la punta de su espada en el paladar del lobo, y la base de la espada se atascó en el suelo de la boca de la bestia, quedando de esta manera sus fauces abiertas, sin que el lobo las pudiera cerrar.

Los dioses dejaron al lobo solo en aquel lugar y se marcharon sonriendo, felices de haber resuelto un problema con algo de ingenio, solo Tyr, que sostenía en muñón de su brazo derecho, no sonreía, no decía nada, caminaba en silencio.

Ahora que sabes las razones de la ira de Fenrir, tal vez tengas un poco menos de dolor por el destino de Odín y sus hijos en el Ragnarok, y quizá prefieres recordar a los dos grandes amigos, Tyr el justo, que sacrificó su mano por el bien de sus hermanos, traicionando incluso a su amigo, Fenrir el terrible lobo, víctima de su gran poder, y del miedo que provocaba.

Fuentes consultadas

  • Bernárdez, E. (2017). Mitología nórdica. Comercial Grupo ANAYA, SA.
  • Picard, R. G. (1988). The ravens of Odin: the press in the Nordic nations. Ames: Iowa State University Press.
  • Colum, P. (1920). The Children of Odin: Nordic Gods and Heroes. Barnes & Noble.
  • Page, R. I. (1992). Mitos nórdicos (Vol. 4). Ediciones AKAL.