Antígona: lealtad o familia
Mitología Griega

Antígona: lealtad o familia

La leyenda de Antígona, hija de Edipo, nos presenta una visión sobre la importancia del deber religioso y la tradición familiar en la Antigua Grecia.

En la mitología griega, Antígona era hija de Edipo, rey de Tebas y de Jocasta. Se la representa como una fiel hija y hermana, sin embargo debido a una serie de situaciones desafortunadas, Antígona se vería atrapada en una sangrienta disputa familiar, de la que no saldría bien librada, debido a su lealtad.

¿Qué narra el mito de Antígona?

La historia de Antígona se inmortalizó en la obra Antígona del dramaturgo griego Sófocles que cuenta la trágica historia de esta joven mujer.

En una obra anterior, Sófocles, nos presenta a Edipo, personaje que había asesinado sin saberlo a su padre y se había casado con su madre, Jocasta. Madre e hijo al descubrir lo que habían hecho, sintieron un horrendo pesar, y para aliviar en algo las penas de tan horrendo crimen, Jocasta se ahorcó y Edipo se cegó a sí mismo.

Tras esto los hijos de Edipo, Eteocles y Polinices, expulsaron a su padre de Tebas y tomaron el control del reino. Antígona y su hermana Ismene acompañaron a su padre ciego en sus andanzas por Grecia.

Antigona y Edipo en una pintura de Franz Dietrich
Antigona y Edipo en una pintura de Franz Dietrich

Sin embargo Eteocles rompió la promesa que había hecho a su hermano de compartir el poder, y terminó por hacharlo del reino también. Tras este hecho Polinices decidió reclamar su parte del reino, y armó un ejercito que él mismo lideró contra Tebas con el fin de recuperar el trono.

En medio de estas disputas familiares, Creonte, hermano de Jocasta, decidió apoyar a Eteocles en el conflicto con su hermano, con el fin de ganar la batalla acudió a un oráculo, que le dijo que quien diera refugio a Edipo ganaría la batalla por Tebas.

Por lo tanto, Creonte pidió a Edipo, que se había refugiado en la ciudad de Colono, que volviera. Cuando Edipo se negó, Creonte envió soldados para capturar a Antígona e Ismene con el fin de obligar a su padre a regresar, el plan fue frustrado por Teseo, rey de Atenas, quien logró rescatar a Antígona e Ismene, lastimosamente poco tiempo después de este hecho Edipo murió, y las dos hermanas se vieron obligadas a volver a Tebas con su tío.

Mientras tanto Polinices que había logrado reunir un ejército lo suficientemente potente atacó Tebas, y en la batalla que siguió, tuvo que enfrentarse con su hermano Eteocles, frente a frente, el resultado final de la batalla, la muerte de los dos hermanos.

Debido a este cambio Creonte se convirtió en rey. Y se aseguró de darle a Eteocles un entierro digno de un héroe, aunque se negó a dejar que nadie enterrara a Polinices, su otro sobrino, a quien él consideraba un traidor. Antígona, consciente de su deber que tenía hacia su hermano, decidió escabullirse secretamente por la noche para enterrar a Polinices. Sin embargo fue capturada por los soldados de Creonte y condenada a muerte por su desobediencia.

Antigona con el cuerpo de Polinices. Grabado tomado del libro Stories of Greek Tragedy de Alfred Church.
Antigona con el cuerpo de Polinices. Grabado tomado del libro Stories of Greek Tragedy de Alfred Church.

Con el fin de evitar la responsabilidad directa de la muerte de su sobrina, y el castigo de los dioses, Creonte ordenó que Antígona fuera encerrada viva en una cueva, con comida y agua limitadas. El hijo de Creonte, Haemon, que estaba comprometido con Antígona, suplicó sin éxito por su vida.

Un vidente entonces vino a ver a Creonte y advirtió al rey que sus acciones habían enfurecido a los dioses. En ese momento Creonte ordenó que se enterrara a Polinices y se dirigió a la cueva para liberar a Antígona. Sin embargo, al abrir la cueva, descubrió que Antígona se había ahorcado. Haemon fue vencido por el dolor. Intentó matar a su padre y luego se apuñaló a sí mismo hasta la muerte. Cuando la esposa de Creonte, Eurídice, se enteró del suicidio de su hijo, se quitó la vida.

La historia de Antígona según Euripides

El dramaturgo griego Eurípides cuenta una versión de la historia con un final más feliz.

En su obra, Creonte ordenó a Haemon que cumpliera la sentencia de Antígona. Haemon fingió sellar a Antígona como se le había ordenado, pero en realidad se la llevó al campo. La pareja permaneció escondida durante muchos años, criando un hijo.

Después de que el hijo creció, se fue a Tebas para participar en un evento atlético. Allí se quitó la ropa para correr en una carrera y reveló una marca de nacimiento que sólo se encontraba en los miembros de la familia de Antígona. Creonte reconoció la marca y sentenció a muerte a Haemon y Antígona por desobedecer sus órdenes.

El dios Dionisio, o, en algunas versiones, el héroe Heracles, rogó a Creonte que les perdonara la vida. Creonte estuvo de acuerdo y los amantes se casaron formalmente.

Sófocles utilizó la historia de Antígona para comentar el conflicto entre las leyes del Estado y las leyes de los dioses. El decreto de Creonte en contra de enterrar a Polinices se muestra injusto y en contra de los deseos de los dioses. La decisión de Antígona de cumplir con su deber religioso hacia su hermano le hace ganar la simpatía del público.

El mito de Antígona en contexto

El entierro de los muertos era una práctica importante en la antigua Grecia. Los griegos creían que sólo siguiendo un procedimiento de entierro adecuado los muertos llegarían a la otra vida. Se suponía que los entierros tendrían lugar al tercer día después de la muerte y que serían realizados por un familiar del difunto. La preparación del cadáver normalmente la hacían las mujeres, mientras que el entierro lo hacían los hombres.

En la historia de Antígona, se espera que Creonte entierre a su sobrino Polinices. Sin embargo, debido a que Polinices es considerado un traidor por Creonte, el rey prohíbe su entierro. Como hermana de Polinices, Antígona siente el deber de realizar el rito del entierro. Cuando Creonte la castiga por cumplir con su deber religioso, comete un doble pecado en la sociedad griega: primero ignoró su propio deber de enterrar a Polinices, y luego castiga a otra persona por tratar de cumplirlo.

Aunque los gobernantes griegos tenían un poder tremendo, no eran tan poderosos como para ignorar el deber religioso de servir a sus propias agendas políticas sin sufrir consecuencias. Los griegos creían que las violaciones de los deberes religiosos resultarían en la destrucción por parte de dioses enojados, por lo que creían que la ley religiosa era más importante que la ley política.

¿Que temas explora el mito de Antígona?

El nombre "Antígona" puede traducirse como "familia opuesta" o "contra los antepasados". Esto refleja el desafío de Antígona contra su tío Creonte, que se ha convertido tanto en cabeza de familia como en líder de Tebas.

Antígona también podría considerarse de carácter opuesto a sus antepasados. A diferencia de otros miembros de su familia, Antígona permanece dedicada y leal a su verdadera familia a pesar de sus peleas entre sí. Ella permanece con su padre después de que él es desterrado de Tebas por sus hijos. Ella también trata de asegurar un entierro apropiado para su hermano Polinices a pesar de que es considerado un traidor por sus acciones.

Antígona en el arte, la literatura y la vida cotidiana

Sófocles y Eurípides fueron los primeros de muchos escritores que crearon obras de arte basadas en la historia de Antígona. Entre los que escribieron obras sobre ella se encontraban los dramaturgos europeos Jean Cocteau, Jean Anouilh y Bertolt Brecht. Las traducciones al italiano de las obras de teatro griegas fueron la base de una ópera de Christoph Gluck en 1756, llamada Antigono. Más recientemente, el compositor alemán Carl Orff escribió una "obra trágica con música" sobre Antígona en 1949.

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