Amaterasu la diosa del sol de la mitología Japonesa
Mitos de Asia

Amaterasu la diosa del sol de la mitología Japonesa

Amaterasu es la diosa del sol en la mitología japonesa, según la mitología es considerada hija del dios creador Izanagi, Amaterasu enseñó a los humanos a plantar arroz y tejer ropa.

Amaterasu, diosa del sol y de la fertilidad, es una de las figuras más importantes de la mitología japonesa y de la religión sintoísta. Su nombre significa literalmente "resplandeciente en el cielo". Según la leyenda, es el primer ancestro de la familia imperial de Japón.

La competencia de la diosa Amaterasu con su hermano

Una leyenda de la mitología japonesa cuenta cómo el hermano de Amaterasu, Susanoo, produjo el enojo de la diosa y desencadeno la oscuridad eterna.

Todo comenzó por una competencia, en la que el dios Susanoo reto a su hermana para comprobar quién tenía mayor poder.

Amaterasu, hizo aparecer grandes plantaciones de arroz, además tomó la espada de Susanoo y la partió en 3 dando origen a tres diosas que coloco en la hilandería que era su edificio sagrado.

Susanoo, en cambio uso las cuentas de la fertilidad de Amaterasu, para producir cinco seres monstruosos y muy agresivos, y posteriormente se proclamo ganador.

Amaterasu, sin embargo, no acepto la declaración de su hermano, indicándole que el había usado sus cuentas mágicas para crear a los monstruosos seres.

Susanoo enojado destruyó los campos de arroz, esparció suciedad en sus edificios sagrados, y descuartizo el caballo celestial de Amaterasu, dejándolo caer desollado a través del techo de la hilandería.

Enfurecida y asustada por las acciones de Susanoo, Amaterasu entró en una cueva y cerró la entrada, llevándose consigo la luz del sol dentro de la caverna.

Amaterasu y la noche eterna

Atrayendo a la Diosa del Sol Amaterasu fuera de una cueva. Pintura de Koino Baire correspondiente al periodo Meiji.
Atrayendo a la Diosa del Sol Amaterasu fuera de una cueva. Pintura de Koino Baire correspondiente al periodo Meiji. Vía MET museum

Tras encerrarse en la cueva, el mundo se sumió en la oscuridad total, las plantas dejaron de crecer, y el miedo y la hambruna se apoderaron del mundo.

Es así que para atraer a la diosa, Omoikane, el dios de la inteligencia ideo un plan, pidió a los otros dioses reunirse fuera de la curva con varios objetos sagrados, incluyendo un espejo y algunas joyas.

Un Dios Tocando un Tambor (De la serie La Cueva de la Primavera)1825.
Un Dios Tocando un Tambor (De la serie La Cueva de la Primavera) 1825

Posteriormente una joven diosa, Ame-no-Uzume, diosa de la danza comenzó a bailar, mientras los demás dioses reían, gritaban y la animaban.

Preguntándose cómo podían alegrarse en su ausencia, Amaterasu miró hacia fuera para ver lo que les divertía.

Uzume no Mikoto bailando al lado de un fuego (De la serie La Cueva de la Primavera) 1825
Ame-no-Uzume bailando al lado de un fuego (De la serie La Cueva de la Primavera) 1825. Vía The Cleveland Museum of Art

Los que estaban fuera de la cueva le hablaron a Amaterasu de otra diosa más brillante que ella, mientras señalaban el espejo. Curiosa, Amaterasu miró y vió su reflejo, una imagen que nunca había visto previamente.

La imagen de su propio brillo la sorprendió tanto que salió de la cueva. Mientras estaba fuera de la cueva, uno de los dioses cerro la puerta de la cueva, asegurándola con una cuerda, para evitar que Amaterasu volviera a ella y privara al mundo de su luz.

¿En qué contexto se desarrolla el mito de Amaterasu?

Amaterasu es una figura central en la religión sintoísta, que fue la religión oficial de Japón. Aunque no se han establecido fechas firmes, es posible que el sintoísmo se desarrollara en Japón alrededor de la misma época en que los antiguos romanos desarrollaron su propia mitología, esto es alrededor del año 300 a.C. Los primeros relatos escritos que documentan los detalles del sintoísmo son el Kojiki y el Nihon Shoki, ambos escritos a principios de los años 700.

Muchos seguidores del sintoísmo consideraban que Amaterasu era la diosa más importante de todas, ya que el sol era fundamental para el crecimiento de cultivos como el arroz.

La historia de la retirada de Amaterasu a la cueva -seguida por su regreso para traer luz al mundo- refleja el ciclo de la temporada agrícola, en la que los cultivos no pueden crecer durante el invierno, pero regresan durante los meses de verano.

Retirando la Piedra de la Entrada de la Cueva (De la Serie La Cueva de la Primavera) 1825
Retirando la Piedra de la Entrada de la Cueva (De la Serie La Cueva de la Primavera) 1825. Vía The Cleveland Museum of Art

Se creía que los primeros emperadores de Japón descendían directamente de Amaterasu, lo que supuestamente apoyaba de manera divina su derecho a gobernar.

El espejo que sacó a Amaterasu de la cueva, supuestamente se encuentra hasta hoy, en el santuario de la diosa en Ise, y es considerado uno de los tres tesoros imperiales de Japón -junto con joyas y una espada- que son símbolos de este derecho a gobernar.

La presencia de cientos de espejos de bronce en las tumbas de todo Japón indica su importancia religiosa para el pueblo japonés; los primeros pueblos creían que el espejo reflejaba el espíritu de la persona que lo miraba.

Temas explorados por el mito de Amaterasu

Como diosa del sol, Amaterasu está estrechamente asociada con la luz y la claridad. Casi siempre se la imagina emitiendo rayos de luz. Amaterasu también está estrechamente asociada con el amor y la compasión. Otro símbolo importante asociado a Amaterasu, tomado del mito, es el espejo, que representa la sabiduría.

El mito de Amaterasu en el arte y su influencia en el mundo actual

Como una de las figuras centrales de la religión sintoísta, Amaterasu fue un tema popular en el arte japonés durante la primera mitad del siglo XX. Después de la Segunda Guerra Mundial, el sintoísmo ya no era la religión oficial del estado, y las influencias sintoístas no fueron tan fuertes en el arte y la literatura japonesa después de esa época.

Amaterasu aparece a veces en películas de animación y cómics japoneses y fue protagonista del videojuego Okami de Capcom en 2006. En el juego, el jugador controla a Amaterasu, personificado como un lobo blanco que lleva un espejo en la espalda, en un esfuerzo por devolver la luz y el color al mundo.

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