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# La leyenda de la Llorona: su origen real y por qué la primera no mataba a sus hijos
- URL: https://mitosymas.com/leyenda-de-la-llorona-origen-real/
- Published: 2026-10-25T23:00:00.000Z
- Updated: 2026-10-25T22:59:59.000Z
- Description: En el primer poema titulado «La Llorona», de 1860, ella no mataba a nadie: la mataban a ella. El puñal, la Malinche y el río llegaron después, y casi todos tienen fecha y firma.
- Author: David García
- Tags: Blog, Mitología Azteca, Mitos de América, Leyendas, Fantasmas, Folclore

En México casi todo el mundo podría contar la **leyenda de la Llorona** sin pensarlo. Una mujer pobre y muy hermosa se enamora de un hombre rico, tiene hijos con él y un día él la deja para casarse con otra. Ella, loca de dolor, lleva a sus hijos al río y los ahoga, y cuando entiende lo que ha hecho se mata o se muere de pena. Desde entonces vaga de noche por la orilla gritando «¡Ay, mis hijos!».

La primera vez que alguien publicó un poema titulado «La Llorona», en 1860, la mujer no mataba a nadie. La mataban a ella. Y esa escena del río, que parece tan antigua como los volcanes, se fue armando pieza a pieza durante casi un siglo, con fecha y firma en casi todos los casos.

Esta es la **historia de la Llorona** contada en el orden en que fue apareciendo cada pieza: cuándo le pusieron nombre, cuándo le cargaron una culpa, cuándo le pusieron un puñal en la mano y cuándo, ya muy tarde, llegó el río.

Si la prefieres contada, está entera en el vídeo [La Llorona: La Historia Completa (La Primera No Mataba a Sus Hijos)](https://youtu.be/W8e4ijN6AUo?ref=mitosymas.com), y en audio, en [el episodio del podcast](https://share.transistor.fm/s/410f2822?ref=mitosymas.com). En el vídeo, las caras de los escritores son ilustraciones generadas; aquí van sus retratos de época.

## ¿La Llorona es una leyenda prehispánica?

De la Llorona no hay un libro sagrado ni un poema antiguo que la cuente entera. Lo que hay son tres capas de papel: los frailes que después de la conquista apuntaron lo que les contaban los mexicas, los escritores mexicanos del siglo XIX que la convirtieron en literatura y los investigadores del siglo XX que fueron de pueblo en pueblo con una libreta. La discusión sobre cuánto hay de antes de la conquista empieza en la primera capa.

Unos diez años antes de que llegaran los españoles, cuentan los informantes de **Bernardino de Sahagún**, el mundo empezó a dar avisos en Tenochtitlan. Hubo una columna de fuego que se veía de noche y el templo del [dios de la guerra azteca](https://mitosymas.com/huitzilopochtli-dios-azteca/), Huitzilopochtli, ardió sin que nadie le prendiera fuego. El sexto aviso no se veía, se oía: de noche, en el aire, una mujer lloraba a gritos, «¡Oh hijos míos, ya nos perdemos!», y otras veces, «¡Oh hijos míos, adónde os llevaré!» \[1\].

![Ilustración de un códice mexica del siglo XVI: una mujer con los brazos levantados, de pie en un camino, junto a unas casas y unas figuras humanas](https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/2d/Mujer_llorando_advirtiendo_sobre_la_destrucci%C3%B3n_de_Tenochtitl%C3%A1n%2C_en_el_folio_2v_del_libro_XII.png)

El sexto presagio en el Códice Florentino, pintado por artistas nahuas para Sahagún hacia 1577\. En el texto náhuatl que lo acompaña, la mujer dice «hijitos míos», un diminutivo cariñoso que el castellano de la época no conservó. Biblioteca Medicea Laurenziana. Dominio público. Imagen vía Wikimedia Commons. Archivo: `https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/2d/Mujer_llorando_advirtiendo_sobre_la_destrucci%C3%B3n_de_Tenochtitl%C3%A1n%2C_en_el_folio_2v_del_libro_XII.png`

A mí esa segunda frase me parece la más importante de toda la historia, y es la primera de todas. La mujer del presagio no pregunta qué ha hecho, pregunta adónde llevar a sus hijos para que no se los quiten. Es una madre en mitad de un desastre, y todavía no tiene nombre, ni río, ni culpa.

El mismo Sahagún describió a una diosa que se le parece mucho. Se llamaba **Cihuacóatl**, «mujer serpiente», y la llamaban también nuestra madre; se aparecía vestida de blanco, con atavíos de palacio. De noche, decían, voceaba y bramaba en el aire. De ella se contaba que llegaba al mercado con una cuna a la espalda, la dejaba entre las vendedoras y desaparecía, y que dentro de la cuna no había ningún niño sino un pedernal, la punta de piedra de los sacrificios. Al fraile le recordaba a «nuestra madre Eva» \[2\]. En otra crónica, la de Diego Durán, los hechiceros de Moctezuma el Viejo encuentran en lo alto de un cerro a la [diosa Coatlicue](https://mitosymas.com/coatlicue-la-diosa-de-la-tierra-de-la-mitologia-azteca/), madre de Huitzilopochtli, que llora desde que su hijo se fue y no se lava ni se peina esperando a que vuelva \[3\]. Es otra madre que llora, y tampoco mata a nadie.

En 1963, los antropólogos **Fernando Horcasitas y Douglas Butterworth** reunieron 120 versiones orales de la leyenda en todo México y concluyeron que el tema era prehispánico: la mujer de blanco que grita de noche sería Cihuacóatl, y la Llorona, su eco \[4\]. Otros estudiosos aceptan el parecido, pero sostienen que la línea que une a las dos la trazaron mucho después unos escritores del siglo XIX. Hay un dato que pesa en esa discusión, y es que en los casi trescientos años de la Colonia no se conoce ni un solo documento que hable de una mujer llamada la Llorona \[4\]. Seguramente se contaban cosas en las cocinas, pero en papel no quedó nada.

## 1860: la primera Llorona era una mujer asesinada

Cuando el nombre aparece por fin escrito, México ya es un país independiente, y lo que aparece es un soneto de catorce versos titulado «La Llorona», sin más. Lo firma **Manuel Carpio**, un médico de Veracruz que escribía poesía, y sale en la edición de sus *Poesías* de 1860, el año en que murió \[5\]. Hay quien lo fecha en 1849, en la primera edición, pero esa edición no se ha podido consultar y el texto con fecha segura es el de 1860.

Carpio cuenta un recuerdo de infancia. De niño oía, pálido de miedo, la historia de una mujer de su pueblo, **Rosalía**, a la que mató su marido. Desde entonces, en las noches oscuras, la gente asustada oye sus quejidos, los mismos que dio en su agonía; se calla un rato, vuelve a llorar y cruza sola las calles, hasta que el poema la despide junto al río, en la tiniebla, envuelta en su manto \[5\].

![Una mujer joven de pelo negro recogido, con un rebozo azul oscuro sobre los hombros, de espaldas junto a un río de noche, con la luna llena reflejada en el agua](https://storage.ghost.io/c/6f/d6/6fd6e5bc-07a1-44bc-b996-484686cc9265/content/images/2026/10/interior-rosalia-soneto-carpio-rio.jpg)

Rosalía en la lámina del vídeo. Carpio, médico y profesor en la Ciudad de México, es recordado sobre todo por su poesía religiosa; este soneto, en cambio, sale de un recuerdo de su infancia en Veracruz. Ilustración IA generada para Mitos y Más.

Conviene fijarse en lo que hay y en lo que falta. Río hay, pero ella solo pasa por la orilla. No hay hijos, ni ningún hombre rico que la abandone, y el único crimen del poema lo comete él. La primera Llorona con nombre propio es una mujer asesinada que sigue llorando su propia muerte.

No era la única. El escritor **José María Roa Bárcena** dejó apuntado que la Llorona se contaba de cuatro maneras, en una cita que copia Luis González Obregón \[6\]. A veces era una muchacha muerta la víspera de su boda, que se le aparecía al novio con la corona de rosas blancas que no llegó a ponerse; otras, una viuda que volvía a llorar por sus huérfanos, o una esposa que murió estando el marido de viaje y volvía a darle el beso de despedida; y a veces, como Rosalía, una mujer asesinada por un marido celoso, que volvía a jurar que era inocente. Son cuatro Lloronas y en ninguna hay una madre que mate. Si la historia se hubiera quedado ahí, hoy los niños de México le tendrían miedo a una novia con una corona de rosas.

## ¿Qué tiene que ver la Llorona con la Malinche?

Lo que lo cambia todo pasa en un teatro. En 1875 llega a la Ciudad de México **Adelaide Ristori**, la actriz más famosa de Italia. En el Teatro Nacional interpreta *Medea*. No era la tragedia de Eurípides, sino la versión de un autor francés de su tiempo, Ernest Legouvé, que ella había llevado por media Europa y por Estados Unidos. Es la historia de la princesa que traiciona a su padre y a su tierra por amor a un extranjero, Jasón. Cuando él la deja para casarse con otra, ella mata a sus propios hijos, el mismo [mito de Medea](https://mitosymas.com/medea-mito-griego-venganza-jason/) que los griegos ya contaban siglos antes de Cristo.

![Grabado del siglo XIX de una actriz con túnica clásica y diadema, en pie en actitud trágica, con un brazo extendido](https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/9e/Madame_Ad%C3%A9laide_Ristori_as_%22Medea%22_at_the_French_Th%C3%A9%C3%A2tre..._%28New_York%29_-_J._P._Davis%2C_Speer%2C_sc._-_btv1b8424216d.jpg)

Adelaide Ristori como Medea, en un grabado de John Parker Davis publicado en Nueva York en 1866, nueve años antes de la gira mexicana. La versión de Legouvé la había escrito para Rachel, que se negó a hacerla; Ristori la convirtió en su papel más famoso. Bibliothèque nationale de France. Dominio público. Imagen vía Wikimedia Commons. Archivo: `https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/9e/Madame_Ad%C3%A9laide_Ristori_as_%22Medea%22_at_the_French_Th%C3%A9%C3%A2tre..._%28New_York%29_-_J._P._Davis%2C_Speer%2C_sc._-_btv1b8424216d.jpg`

Entre el público está **Ignacio Manuel Altamirano**, escritor, político y el crítico más influyente del país. Sale de la función y escribe un ensayo muy largo sobre la obra, y en medio hay un párrafo que va a vivir en México mucho más que la obra. Dice que no hace falta irse a Grecia, que «nosotros tenemos en México una Medea», parecida a aquella por su belleza, por su talento, por sus amores con el conquistador, por su abandono después y por su traición a su patria. «Esta Medea es la Malinche, la manceba de Cortés» \[7\].

![Retrato fotográfico antiguo de un hombre de rostro ancho, pelo negro ondulado y perilla, con levita oscura y corbata de lazo](https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fb/Ignacio_Manuel_Altamirano_1870.jpg)

Ignacio Manuel Altamirano hacia 1870, en el estudio de Cruces y Campa. Nahua de Tixtla, no aprendió el castellano hasta los catorce años y acabó siendo el gran crítico literario de su generación. Dominio público. Imagen vía Wikimedia Commons. Archivo: `https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fb/Ignacio_Manuel_Altamirano_1870.jpg`

Hay que ser justos con él. Altamirano piensa en la traición, no en los niños. En ningún momento escribe la palabra Llorona. Pero en ese mismo párrafo recuerda que el pueblo hace vagar a la Malinche por las noches, llorosa, alrededor de ciertas fuentes \[7\]. En una sola página quedan juntas tres cosas que hasta entonces nunca se habían juntado: una mujer que llora de noche junto al agua, **la Malinche** y una madre que mata a sus hijos para vengarse del hombre que la dejó. Algunos estudiosos rechazan que el esquema de Medea explique la leyenda mexicana \[8\], y tienen razón en que la Medea no estaba en el origen; lo que sí se puede fechar es el momento en que entró en la conversación.

## El puñal: Luisa y don Nuño de Montesclaros

Pocos años después, en los años 1880, dos escritores muy populares, el general **Vicente Riva Palacio** y el poeta **Juan de Dios Peza**, publican juntos unas *Tradiciones y leyendas mexicanas* en verso. Una se titula «La Llorona», y esta vez la historia ya se parece a la que conoces \[9\].

Luisa es una muchacha pobre, «blanca como la azucena», que vive en una callejuela de la capital en tiempos de la Colonia. La ronda un desconocido bajo el farolito de un santo, y una mañana desaparece del barrio. Seis años después vive en otra casa con tres hijos rubios cuyo padre, el caballero don Nuño de Montesclaros, cada vez viene menos. Una noche lo espera con un niño en brazos, y como no llega se echa un mantón encima y va a buscarlo. La casa de don Nuño está llena de luces y de música, y un criado se le ríe en la cara: esa misma mañana, en la iglesia del Sagrario, don Nuño se ha casado \[9\].

![Una mujer joven de trenza larga y castaña, con un mantón oscuro bordado de flores, abraza a un niño rubio dormido junto a una ventana de noche](https://storage.ghost.io/c/6f/d6/6fd6e5bc-07a1-44bc-b996-484686cc9265/content/images/2026/10/interior-luisa-don-nuno-espera.jpg)

Luisa esperando a don Nuño, en la lámina del vídeo. El romance tiene 524 versos y le dedica más espacio al cortejo y a la espera que al crimen. Ilustración IA generada para Mitos y Más.

Luisa vuelve a su casa, encuentra en un cajón un puñal que don Nuño había olvidado allí y mata a sus tres hijos mientras duermen. La justicia la condena al garrote, y el poema termina diciendo que desde hace trescientos años se oye de noche el grito de la Llorona, que es Luisa penando \[9\]. Es el primer infanticidio de la Llorona impreso que se conoce, y no tiene río: lo hace con un puñal, dentro de su casa. La madre que mata llega en un poema escrito en la Ciudad de México pocos años después de que otro escritor saliera del teatro pensando en Medea. Si lo leyeron o no, no lo sabemos; lo que sabemos es el orden.

![Grabado del siglo XIX con el retrato de un hombre joven de bigote y pelo ondulado, con traje oscuro y corbata](https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/c/c7/Juan_de_Dios_Peza_2.jpg)

Juan de Dios Peza en un grabado de México a través de los siglos (1888), la obra que dirigió su coautor, Riva Palacio. Las tradiciones salieron primero por entregas en el periódico La República, a partir de 1882, firmadas con un seudónimo compartido. Dominio público. Imagen vía Wikimedia Commons. Archivo: `https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/c/c7/Juan_de_Dios_Peza_2.jpg`

Casi al mismo tiempo, en 1887, **José María Marroquí** publica otro relato con el mismo título y una idea distinta. Por las calles de la ciudad pasa de noche una mujer de traje blanquísimo y velo espeso, se arrodilla en la Plaza Mayor mirando hacia el oriente, suelta un gemido largo y, al llegar a la orilla del lago, se hunde en el agua. Es **doña Marina**, condenada por un ángel a penar tres siglos en el fondo de las aguas, y de Cortés solo se queja de que la olvidó \[10\]. Aquí no hay ningún niño muerto, pero ya hay traje blanco y ya hay lago.

![Una figura cubierta por un velo blanco que se hunde de espaldas en un lago de noche, frente a una ciudad con cúpulas iluminadas](https://storage.ghost.io/c/6f/d6/6fd6e5bc-07a1-44bc-b996-484686cc9265/content/images/2026/10/interior-dona-marina-lago-marroqui.jpg)

Doña Marina entrando en el lago, en la lámina del vídeo. En el relato de Marroquí le cuenta la Conquista durante siete noches a la princesa Papantzin, otra figura que los escritores del XIX rescataron de las crónicas. Ilustración IA generada para Mitos y Más.

A estas alturas ya existen el nombre, la culpa, el puñal y el agua, solo que repartidos en libros distintos. El dramaturgo Francisco Neve sube a Luisa al escenario con una daga, y en el último acto su fantasma se levanta sobre una acequia llevando de la mano a un niño muerto \[11\]. Para ver lo poco fija que estaba todavía la leyenda basta mirar a Santa Fe, en Nuevo México, donde en 1910 la Llorona era una mujer vestida de negro que arrastraba cadenas por las calles, un alma del purgatorio sin hijos de ningún tipo \[12\].

## ¿Cuándo aparece el río en la leyenda de la Llorona?

El que lo junta todo con aire de cosa antiquísima es **Luis González Obregón**, el gran cronista de la Ciudad de México. En 1922, en *Las calles de México*, copia la escena de Marroquí de la mujer de blanco que se deshace en el lago y antes escribe una frase que se sigue repitiendo hoy, que la tradición de la Llorona tiene sus raíces en la mitología de los antiguos mexicanos. Para probarlo cita a Sahagún, a Cihuacóatl y el sexto presagio \[6\]. Solo que la frase que le pone en la boca a la mujer del presagio, «¿adónde os llevaré para que no os acabéis de perder?», no es de Sahagún. Es de otro fraile, Juan de Torquemada, que escribió unas décadas después \[13\]. En su Llorona, por cierto, sigue sin haber niños.

![Retrato antiguo en blanco y negro de un hombre de mediana edad con bigote y gafas, de traje oscuro](https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/06/Luis_Gonzalez_Obregon.png)

Luis González Obregón en la revista El Tiempo Ilustrado, en 1906\. Lo llamaban el cronista de la ciudad, y buena parte de lo que hoy se cuenta en los recorridos nocturnos por el centro histórico pasó antes por sus libros. Dominio público. Imagen vía Wikimedia Commons. Archivo: `https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/06/Luis_Gonzalez_Obregon.png`

En 1933 llega el cine. La primera película sonora de terror que se hizo en México se titula *La Llorona*, y cuenta la maldición de una familia en la que ningún primogénito pasa de los cuatro años; en sus escenas del pasado, una mujer de la Colonia mata a su hijo con una daga. Hay daga y hay hijos muertos, pero río, todavía no.

El río llega desde abajo, desde la gente. En 1943, en **Tepoztlán**, Morelos, alguien le cuenta en náhuatl a un investigador la historia de una mujer que tiraba al agua a sus hijos en cuanto nacían, se arrepintió, se murió y ahora anda de noche gritando «¡Ay, mis hijos!». Es el más antiguo con fecha que se conoce. En 1961, en la Ciudad de México, una mesera cuenta ya la versión que todos sabemos, la de los tres hijos tirados al río \[4\]. Cuando Horcasitas y Butterworth ordenaron sus 120 versiones, la más repetida era esa. Luisa y don Nuño salían una sola vez: la gente se había quedado con el crimen y había tirado a los personajes \[4\].

Si pones las fechas en fila, la historia se cuenta sola. En 1860, la asesinada; en 1875, la Medea que es la Malinche; en los años 1880, el puñal; en 1887, el lago; en los años cuarenta del siglo XX, el río y el grito. La escena que parece venir del principio de los tiempos es, por escrito, más joven que el ferrocarril en México. A los monstruos les pasa mucho que el rasgo que parece más eterno es el último en llegar, igual que [Drácula y el sol](https://mitosymas.com/vampiros-historia-completa-sol-dracula-nosferatu/), una regla que inventó el cine en 1922\. Eso sí, es lo que quedó en papel. Lo que se contaba de boca en boca antes de que nadie lo apuntara no lo vamos a saber nunca. Ahí tienen su mejor argumento los que defienden la raíz antigua.

## ¿Por qué hay Lloronas en toda América Latina?

Lo que hay repartido por el continente es una familia de fantasmas que se parecen, cada uno con su oficio. En Guatemala y El Salvador está la **Ciguanaba**, en Honduras la Sucia, en Nicaragua y Costa Rica la Cegua, que se le aparece de noche al hombre que vuelve tarde y bebido y, cuando él la alcanza, se da la vuelta con cara de calavera o de caballo. En los llanos de Venezuela está la **Sayona**, que persigue a los infieles. En Panamá y Costa Rica está la **Tulevieja**, que abandonó a su bebé junto a un río.

El estudio más completo sobre toda esta familia, el de David Mañero Lozano, las separa con cuidado: la marca de la Llorona es la madre que pierde a sus hijos, y la de la Ciguanaba y sus hermanas es castigar al hombre que anda de noche por donde no debe \[14\]. Mañero recoge además lo que se cuenta hoy en México, Centroamérica, Puerto Rico y Estados Unidos, donde la historia empieza de cuatro maneras. A veces los niños mueren en un accidente, en una crecida o en un incendio, a veces los mata el marido, a veces ella los abandona y a veces, sí, los mata ella \[14\]. La versión que todos conocemos es una de cuatro, la que ganó. En los pueblos de Chiapas, donde la siguieron unos investigadores hace pocos años, la Llorona se dedica a otra cosa y se lleva al río al borracho que vuelve a casa \[15\].

## La Llorona hoy: de Xochimilco a Guatemala

La historia sigue cambiando delante de nosotros. Desde 1993, en los canales de **Xochimilco**, cada año por Día de Muertos se representa de noche la leyenda sobre el agua, y allí la mujer que llora se llama Cihuacóatl y llora a sus hijos muertos a manos de los conquistadores \[16\]. En 2019, Hollywood hizo su propia Llorona y la llevó al México de 1673, junto a un arroyo, ahogando a sus hijos.

Ese mismo año, en Guatemala, el director **Jayro Bustamante** estrenó otra película titulada *La Llorona*. Un general anciano, juzgado por el genocidio de los mayas ixiles y libre porque anularon su sentencia, se encierra en su casa mientras afuera la gente protesta, y llega a servir una mujer joven, maya, que se llama Alma. Al final se entiende quién es: a sus hijos los ahogaron los soldados, y a ella la mató el general. Después de un siglo y medio de madres culpables, la Llorona que llegó a los Globos de Oro vuelve a ser una víctima, como Rosalía en el soneto de 1860\. Los mayas, por cierto, dejaron escrita su propia historia del principio de todo en el [Popol Vuh](https://mitosymas.com/el-popol-vuh-y-la-inteligencia-artificial-la-advertencia-maya-que-silicon-valley-deberia-leer/), y en ella los dioses tampoco aciertan a la primera con los humanos.

Así que vuelvo a aquella voz en el aire sobre Tenochtitlan, que no tenía nombre, ni río, ni culpa. Solo preguntaba adónde llevar a sus hijos para que no se los quitaran. Cuatrocientos años después la hemos convertido en la mujer que se los quita a sí misma. Cada época le ha puesto en las manos lo que necesitaba, un manto, una corona de rosas, la traición de la Malinche, un puñal o el agua del río. Por eso, cuando alguien vuelve a contarla en una sobremesa, lo que más dice de esa versión es lo que la Llorona lleva en las manos. ¿Qué llevaba la que te contaron a ti?

## Preguntas Frecuentes

### ¿Quién escribió la leyenda de la Llorona?

Nadie la escribió entera. El primer texto con ese título es un soneto de Manuel Carpio (1860), en el que la Llorona es una mujer asesinada por su marido. El primer infanticidio aparece en Riva Palacio y Peza, en los años 1880, y el río en testimonios orales de 1943.

### ¿Qué significa Cihuacóatl?

En náhuatl, «mujer serpiente». Era una diosa mexica a la que llamaban también nuestra madre, y Sahagún la describe vestida de blanco y gritando de noche. Desde 1922 se repite que la Llorona es su eco, pero entre las dos hay más de tres siglos sin documentos.

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## Fuentes y referencias bibliográficas

1. Sahagún B de. [*Historia de la conquista de México*](https://archive.org/details/historiadelaconq00sahaiala) \[libro XII\]. Bustamante CM, editor. México: Galván; 1829.
2. Sahagún B de. [*Historia general de las cosas de Nueva España*](https://archive.org/details/historiagenerald01saha). Tomo I. Bustamante CM, editor. México: A. Valdés; 1829.
3. Durán D. [*Historia de las Indias de Nueva-España y islas de Tierra Firme*](https://archive.org/details/historiadelasind01dur). Tomo I. Ramírez JF, editor. México: Andrade y Escalante; 1867.
4. Horcasitas F, Butterworth D. [La Llorona](https://revistas-filologicas.unam.mx/tlalocan/index.php/tl/article/view/327?ref=mitosymas.com). Tlalocan. 1963;4(3):204-224.
5. Carpio M. [*Poesías del Sr. Doctor Don Manuel Carpio*](https://archive.org/details/3670834). 2.ª ed. México: Andrade y Escalante; 1860.
6. González Obregón L. [*Las calles de México*](https://archive.org/details/gonzalez-obregon-luis.-las-calles-de-mexico-epl-fs-2015). México; 1922.
7. Altamirano IM. [Ensayo sobre la tragedia de Legouvé, «Medea»](https://cdigital.cabu.uanl.mx/fl/31/1020111122/1020111122%5F010.pdf?ref=mitosymas.com) (1875). En: *Discursos, crítica*. México: Imprenta Victoria; 1916\. (Publicado antes en *El Artista*, t. 3, 1875, pp. 96-111).
8. Martos García A, Martos García A. [Nuevas lecturas de La Llorona](https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci%5Farttext&pid=S0718-23762015000200011&ref=mitosymas.com). Universum. 2015;30(2):179-195.
9. Riva Palacio V, Peza JD. [*Tradiciones y leyendas mexicanas*](https://archive.org/details/tradicionesyleye00riva). Nueva York: Thomas Nelson; 1927 \[1.ª ed. México: Ballescá, c. 1885\].
10. Carbajal López D. [De profecía a leyenda: la princesa Papantzin, 1558-1921](https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci%5Farttext&pid=S2448-65312021000400679&ref=mitosymas.com). Historia Mexicana. 2021;71(2):679-711.
11. Neve FC. [*La Llorona. Drama fantástico en verso*](https://archive.org/details/lalloronadramafa00neve). Puebla: M. Castro Limón; 1917.
12. Espinosa AM. [New-Mexican Spanish Folk-lore](https://archive.org/details/sim%5Fjournal-of-american-folklore%5Foctober-december-1910%5F23%5F90). Journal of American Folklore. 1910;23(90):395-418.
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14. Mañero Lozano D. [La Llorona, la Ciguanaba y otros espectros femeninos](https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci%5Farttext&pid=S0718-22952021000200671&ref=mitosymas.com). Revista Chilena de Literatura. 2021;(104):671-695.
15. Aguilar Tamayo F, Iñigo Dehud LS. [Oralidad y narrativa visual en la leyenda de la Llorona](https://revistaselectronicas.ujaen.es/index.php/rae/article/view/6080?ref=mitosymas.com). Revista de Antropología Experimental. 2021;(21):421-432.
16. [La Llorona en Xochimilco cumple 31 años](https://novedadesdetabasco.com.mx/2024/10/04/la-llorona-en-xochimilco-31-aniversario/?ref=mitosymas.com). Novedades de Tabasco. 2024 oct 4 \[citado 2026 Oct 20\].