David García
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Urano el primer rey del panteón griego

Urano el primer rey del panteón griego

Urano, fue en un tiempo el dios más importante dentro del panteón griego de las deidades.

Dios primigenio

Según la Teogonía de Hesiodo, Urano fue clasificado como un Protógono, uno de los dioses primordiales de la antigua Grecia. Se creía que nació de Gea, sin que exista un padre involucrado. Así como Gea era la "Madre Tierra", Urano era considerado como el "Padre Cielo", la personificación de la gran cúpula de bronce que se pensaba que se extendía sobre la tierra.

Fresco de Giorgio Vasari y Cristofano Gherardi (ca. 1560): La castración de Urano. Sala di Cosimo I, del Palazzo Vecchio (Florencia).

Los hijos de Urano

Urano tomó el manto de deidad suprema, y engendró en conjunto con Gea, varios hijos.

Se sucedieron rápidamente seis hijos, los tres Cíclopes (Brontes, Arges y Estéropes) y los tres Hecatónquiros (Briares, Coto y Giges); ambos grupos de hijos eran poderosos gigantes. De hecho, tal era el poder de estos gigantes que preocupado por su posición como deidad suprema, el rey de los dioses, decidió encerrar a sus propios hijos en el vientre de Gea.

Doce niños más nacieron entonces entre Urano y Gaia, seis hijos y seis hijas; los hijos eran Cronos, Crio, Ceo, Hiperión, Jápeto y Océano, mientras que las hijas eran Rea, Febe, Temis, Tea, Tetis y Mnemosine. En conjunto estos hijos fueron conocidos como Titanes.

La castración de Urano

Urano era menos cauteloso del poder de los Titanes que el de los Cíclopes y Hecátonquiros, y así permitió a estos doce hijos vagar libremente. Esta decisión terminaría conduciendo a su caída.

El encierro de los Cíclopes y los Hecátonquiros dentro de la tierra causó a Gea un gran dolor físico, y entonces ella conspiró con los Titanes para que pudieran derrocar a su padre.

Tras convencer a sus hijos y cuando Urano descendió a la tierra para aparearse con Gea, los cuatro hermanos Crio, Ceo, Hiperión y Jápeto, se mantuvieron unidos a su padre en las cuatro esquinas de la tierra, mientras Crono blandía una hoz inflexible para castrarlo.

Crono perimitió a Urano castrado que ascendiera de nuevo a los cielos, pero Urano había perdido la mayor parte de sus poderes, y ya no tenía la fuerza necesaria para ser la deidad suprema, y así Crono sucedió a Urano como dios supremo del panteón griego.

Otros hijos del dios del cielo griego

Cuando la sangre de Urano cayó sobre Gaia nacieron los cien Gigantes, las Erinias (Furias), las tres diosas de la venganza, y las Meliades, las ninfas de los bosques.

Otra hija más nació de Urano cuando su miembro castrado cayó en las aguas de la tierra, Afrodita, la diosa griega de la belleza, nació de la espuma del mar.

Urano en la mitología griega posterior

Mientras Urano castrado ascendía a los cielos, pronunció una profecía, diciendo a Crono, que igual que el había sido derrotado por su propio hijo, Crono sería derrocado por su hijo, Crono trataría de eludir la profecía aprisionando a sus hijos dentro de sí mismo, pero Zeus evitó tal destino, y conduciría a sus aliados en una guerra contra los Titanes, la Titanomaquía.

Urano no se vería envuelto en los combates, pero la guerra era de tal intensidad que los cielos se estremecieron gravemente.

El daño infligido a Urano durante la guerra fue tal que tras finalizar la Titanomaquia, Zeus castigaría a Atlas haciendo que el Titán sostuviera al cielo sobre sus espaldas por toda la eternidad.