David García
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Prisioneros del Tártaro

En los primeros mitos griegos, el Tártaro era considerado un dios primordial, un dios que era equiparado a una región del cosmos, como lo fueron Éter, Gea y Urano.

Originalmente el Tártaro se encontraba tan lejos de la tierra como el cielo sobre ella; una distancia que se describía como la que llevaría a un yunque de bronce caer en diez días.

Más tarde, el Tártaro se asoció estrechamente con una región del Inframundo, un sitio donde el castigo se repartía entre los que habían enfurecido a los dioses o eran juzgados como "pecadores".

Los primeros prisioneros del Tártaro

Los primeros prisioneros del Tártaro fueron los Cíclopes y Hecatónquiros, los gigantescos hijos de Urano y Gaia. Estos fueron encarcelados por su padre, dado que el creía que su fuerza era una amenaza para su posición como deidad suprema.

Urano sería finalmente derrocado, por sus otros hijos, los Titanes y, Crono tomaría el hábito de dios supremo, pero él también temía a los Cíclopes y a los Hecatonquiros, por lo que los gigantes permanecieron prisioneros. Incluso se agregó como guardia al dragón Campe.

Los hecatónquiros o centimanos, eran unas criaturas con cincuenta cabezas y cien manos, que fuerón encerrados en el Tártaro. Imagen de Orion35

Los titanes en el Tártaro

Los Titanes eran una amenaza para el gobierno de Zeus, y fueron por ello encarcelados, por la misma razón, los dos gigantescos hijos de Aloeo, Otus y Efialtes, también se convirtieron en prisioneros de Tártaro, tras intentar asaltar el Monte Olimpo para poder llevarse a Hera y Artemisa, y desposarse con ellas. En su asalto los dos gigantes consiguieron tomar prisionero a Ares.

Tras ser derrotados Otus y Efialtes fueron atados con serpientes a columnas en el Tártaro, y así fueron quizás los primeros prisioneros del Tártaro en enfrentarse a algún tipo de tortura.

Titanes y gigantes, entre ellos Efialtes a la izquierda, en las ilustraciones de Gustave Doré sobre la Divina Comedia de Dante.

Nuevos prisioneros

La idea de la tortura, como castigo, siendo una característica del Tártaro aparecería más tarde cuando fue reimaginado como "infierno", la antípoda del paraíso que era Elíseo. Los nuevos prisioneros del Tártaro se enfrentarían a la tortura a manos de las Erinias, entonces aparecieron los mas importantes prisioneros.

Salmoneo

Era el rey de Elis que vio conveniente elevarse a la condición de dios, y por lo tanto exigir la adoración, Zeus derribaría al rey impío.

El castigo de Salmoneo no está del todo claro, pero algunos sugieren que fue colocado bajo una roca precariamente colgada, siempre preocupado por ser aplastado.

Iris, Salmoneo y su esposa. Pieza de cerámica ática: una crátera de columna de figuras rojas. 1ª mitad del s. V a. C.

Tántalo

El rey Tántalo sacrificaría a su propio hijo Pelops, y luego lo serviría como comida para los dioses que cenaban con él. El asesinato de los familiares era un crimen atroz para los antiguos griegos, y como resultado Tántalo sería condenado a ser enternamente torturado en el Tártaro. Incapaz de alcanzar la comida para saciar su hambre, ni agua para calmar su sed.

Sísifo

Este personaje está entre los más famosos de los prisioneros del Tártaro, porque el rey de Corinto, habiendo contado los secretos de Zeus y luego intentando evitar la muerte, pasaría la eternidad empujando una roca sobre una colina, sólo para verla rodar hacia el fondo antes de que Sísifo pudiera completar su tarea.

Ixión

Era el rey de los Lápitas que mató a su suegro, el mayor crimen de Ixion fue su intento de acostarse con Hera, la esposa de Zeus, y por tal indiscreción Ixión estaría siempre atado a una rueda ardiente.

Ixión. José de Ribera. 1942. Museo del Prado.

Titios

El hijo gigante de Zeus que intentó violar a Leto mientras viajaba a Delfi. Titios sería asesinado por Apolo y Artemisa antes de ser enviado al Tártaro para ser castigado, aquí el gigante sufriría el castigo de soportar a dos buitres que devoraban su hígado que se regeneraba.

Las Danaides

Las cincuenta hijas de Dánao que mataron a sus maridos en la noche de bodas, fueron por ello condenadas al castigo eterno de llenar un recipiente de almacenaje lleno de fugas, una tarea que nunca podría ser completada.

La presencia de las Danaides en el Tártaro, sin embargo, nunca se explico del todo ya que se decía comúnmente que las hijas de Dánao fueron absueltas de sus crímenes poco después del asesinato de sus maridos.

Las danaides. John William Waterhouse. 1903.

Destino de los condenados

Todos los condenados, excepto quizás las Danaides, evitaron a los tres Jueces de los Muertos, pero cuando Eneas entró en el Inframundo con la Sibila Cumeana, se sugirió que había cientos de individuos más siendo castigados en el Tártaro después de ser enviados allí por los Jueces.

Los crímenes de estos prisioneros del Tártaro eran múltiples, pero los mas importantes eran los que se realizaban contra la familia, se supone que también, los crímenes de las personas contra sus gobernantes, y los de los gobernantes contra su pueblo eran suficientes para resultar en castigo.