David García
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Nix la diosa griega de la noche

El panteón de la antigua Grecia contenía cientos de deidades, aunque las que nos resulta más conocidas las deidades olimpicas, había toda una plétora de deidades que precedieron a las deidades como Zeus y Poseidón.

Una de estas divinidades anteriores era la diosa Nix, una diosa "oscura", una asociada con la noche, y muy poderosa.

La noche como una deidad primigenia

La Nuit. William-Adolphe Bouguereau. 1883

Nix, según la Teogonía de Hesíodo, era uno de los protógonos, los dioses primigenios nacidos del cosmos griego. Por eso la consideraba como hija de la diosa Caos, la primera de todas las deidades.

La Noche era representaba como una bella mujer, vestida de negro, rodeada de niebla, y a menudo en compañía de algunos de sus numerosos hijos.

En la línea de tiempo más común de la mitología griega, Nix era descrita como la consorte de Erebo, y tendría como hijos a Éter y Hémera dos dioses que también se consideran primigenios. Estas nuevas deidades representaban a la luz y el día, y por lo tanto representaban lo opuesto a sus padres, noche y tinieblas.

Nix y su función en el mundo
La diosa residía en las profundidades del Tártaro, en los oscuros huecos del Inframundo, se decía que el aire oscuro y brumoso que se arremolinaba alrededor del Tártaro era Erebo. Muchas de las otras deidades oscuras de la antigua Grecia también residían allí.

Cada noche la diosa emergía de su cueva desde dentro del Tártaro, y mano a mano con Erebo, bloqueaba la luz emitida por Éter, trayendo noche y oscuridad al mundo. A la mañana siguiente Hémera salía del Tártaro, arrastrando la oscuridad de la noche, y devolviendo a su madre a su morada. Por lo tanto, madre e hija nunca estaban en el mismo lugar al mismo tiempo. En la mitología griega posterior, personajes como Eos, Helios y Apolo reemplazarían los papeles de Éter y Hémera.

La diosa de la noche en los mitos posteriores
Nix nunca fue una figura central en los cuentos mitológicos sobrevivientes, aunque la diosa aparece en una historia en la que intervenien Hera e Hipnos.

Hera convenció a Hipnos de que durmiera a su marido, Zeus, mientras ella conspiraba contra él. Hipnos no era lo suficientemente poderoso como para incapacitarlo completamente, y cuando se enteró de lo que Hipnos había hecho, Zeus lo persiguió. Hipnos buscó refugio en la cueva de su madre, y Zeus al descubrir la ubicación de su víctima, abandonó la persecución, enfadándose con Nix desde entonces.

Los hijos de Nix en la mitología griega
Éter, Hémera e Hipnos no eran los únicos hijos de Nix, pues Hesíodo mencionaría toda una serie de deidades posteriores, muchas de las cuales estaban asociadas con la oscuridad. Dentro de estos se incluyen a Tanatos hermano gemelo de Hipnos, así como también Eris, Geras, Moros, Némesis, las Moiras, las Keres, y los Oniros.