David García en Mitologia griega y romana
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Madre Tierra

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos han tenido necesidad de explicar los orígenes y maravillas del mundo: las montañas y los océanos, las estaciones cambiantes, los terremotos y tormentas, los volcanes, las inundaciones, la existencia de animales, incluyendo a los humanos.

Los humanos primitivos, en todas las culturas de la Tierra, inventaron historias sobre estos fenómenos e inventaron dioses y seres sobrenaturales para proporcionar consuelo e instrucción. A veces la gente como los griegos inventaban historias sólo para entretenerse; por ejemplo, la historia de Pigmalion y Galatea no explica nada en la naturaleza o la ciencia, pero es una buena historia.

A medida que las edades pasaban, y las tribus cambiaban de un lugar a otro, se separaban, se reagrupaban, aumentaban de tamaño y migraban a diferentes tierras, se llevaban consigo sus historias. Conforme las historias fueron transmitidas, cambiaron con el idioma, el clima y el folclore local de la gente.

Eventualmente la gente construyó santuarios y templos a sus dioses y héroes. Les rezaron por ayuda, les hicieron sacrificios y los celebraron con festivales. En algunos países, como Roma, los gobernantes tomaron el estatus de dioses. En Grecia, encontramos templos construidos en honor a Zeus, Atenea, Afrodita y otros dioses y diosas. Sus nombres viven en los lugares, en los nombres de las personas, y en la historia, la gente que adoraba a estas divinidades creía firmemente que alguna vez habían vivido sobre la tierra.

Madre Tierra.

En las primeras mitologías de la mayoría de las culturas, las mujeres eran los dioses supremos. La MADRE TIERRA fue la creadora de una nueva vida. Ella era también la diosa de la luna o del sol que gobernaba los cielos, las estaciones y las cosechas. A medida que pasaban los eones, la gente descubrió que tanto el macho, como la hembra, eran necesarios para la procreación de las especies.

La Madre Tierra y la diosa de la luna fueron gradualmente reemplazadas por los dioses masculinos del cielo, y los dioses del sol, a menudo tipificados por toros o carneros.

El declive de la reina madre se caracteriza en la mitología griega por la actitud de Zeus hacia su hermana-esposa, Hera. Zeus era un marido travieso, infiel e irrespetuoso. Sus indiscreciones y la ira de Hera pueden reflejar el sentimiento religioso conservador (personificado por Hera) en contra de los matrimonios y otras relaciones (aquellos de Zeus) entre los nuevos jefes helénicos y las sacerdotisas y ninfas locales de la luna.

Otras historias fueron inventadas para explicar nuevos desarrollos como la introducción del cultivo de granos, la elaboración de pan y del vino, y la cría de cabras domésticas, cerdos y ganado.