David García
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Éter y Hémera la personificación de la luz y el día

Éter y Hémera la personificación de la luz y el día

Los dioses y diosas griegos estaban normalmente conectados con algún elemento del cosmos, y las deidades se usaban como explicación sobre el funcionamiento de las cosas; así el agua de la tierra derivaba del Océano, y los vientos provenían de los Anemoi. De manera similar, la mitología griega primitiva vio a la luz venir de un dios llamado Éter, y el día fue personificado en la forma de la diosa Hémera.

Deidades primordiales

Éter y Hemera son considerados como deidades primordiales, los primeros dioses nacidos del panteón griego, mucho antes del período de los dioses olímpicos incluyendo Zeus.

Según Hesíodo, Éter y Hémera eran hijos de Nyx y Erebo, los dioses primordiales de la Noche y las Tinieblas. Esto significa que Éter y Hémera eran exactamente lo opuesto a sus padres.

Padres e hijos trabajaban en estrecha colaboración, pues cada noche Nyx y Erebo salían del Tártaro, y traían al mundo las tinieblas de la noche. Y, a la mañana siguiente, Hémera despejaba la neblina oscura y dejaba que la luz de Éter volviera a envolver la tierra.

Éter y Hémera y su representación en el mundo

Se cree que Éter era el primer dios de la luz, ya que era el dios del aire superior azul que rodeaba el planeta, el aire que se encontraba justo debajo de la cúpula del dios del cielo Urano. En ese momento, los antiguos griegos no necesariamente relacionaban el concepto de luz con el sol.

Éter, como el aire superior, era el aire que respiraban los dioses; debajo de él estaba el aire que respiraba el hombre, un aire que estaba conectado con la diosa Caos. Había también un tercer aire, el aire oscuro encontrado bajo tierra y los rincones más oscuros de la tierra, este aire estaba representado por Erebo.

Hémera era la hermana de Éter, y era considerada la primera diosa griega del Día. Si bien existía una separación de roles entre la luz y el día. En la mitología griega posterior, el papel de Hémera casi desaparece se mezcla con el de  Eos, la diosa griega del amanecer.

Hemera, por William-Adolphe Bouguereau (1884).‌‌

Hijos de Éter y Hémera

Las fuentes antiguas no describen ningún hijo de Éter y Hémera y, Hesíodo en la Teogonía, no atribuye ninguna descendencia a la pareja. Sin embargo Higinio, en sus Fábulas nombra a Éter y Hémera como padres de una deidad de mar primordial, Talasa, una diosa griega del mar.

Algunas tradiciones también presentan a Éter como padre de las Néfeles, ninfas de las nubes y la lluvia, pero estas ninfas se consideran generalmente como oceánides, y por lo tanto hijas de Oceano.

Éter y Hémera en la mitología griega posterior

Éter y Hémera prácticamente no jugaron ningún papel en las historias sobrevivientes de la mitología griega, y sólo ocasionalmente se menciona a Éter. Los roles de ambas divinidades primordiales fueron reemplazadas por generaciones subsecuentes de dioses y diosas griegas.

En primer lugar, Éter fue reemplazado por Tea, la diosa titan del cielo azul y la luz brillante, y posteriormente el sol jugaría un papel más prominente, con Hiperión, Helios y Apolo, todos vinculados con este cuerpo celeste. El papel de Hémera también fue asumido por una Titánide, Eos, la diosa griega del Amanecer.

El nombre de Éter ha perdurado hasta cierto punto, dado que fue el nombre con el que se conoció al  supuesto quinto elemento, descartado tras la publicaciones de Einstein, además de ser usado ocasionalmente para referirse al aire y al espacio.